El equipo de fútbol Domingo Dianderas, liderado por Jorge Luna, se hace famoso en Youtube a pesar de jugar en canchas rurales, carecer de iluminación y contar con el apoyo económico de Alianza Lima y Universitario de Deportes.

El auge del entretenimiento, potenciado por las redes sociales, ha transformado la manera en que consumimos información y hasta deporte. La premisa de que el sensacionalismo ha desplazado el pensamiento profundo, planteada por Mario Vargas Llosa, cobra especial relevancia al analizar fenómenos virales como el del club Domingo Dianderas, impulsado por el comediante Jorge Luna. Luna, reconocido por su humor sin filtros en el programa «Hablando Huevadas», ha incursionado en el fútbol de una forma poco convencional, demostrando una visión para los negocios que ha sorprendido a muchos.

Según la investigación publicada por El Comercio, la adquisición del Domingo Dianderas, un equipo modesto de la Liga Distrital de Chincha Alta, marcó el inicio de una estrategia que ha revolucionado la forma de entender el marketing deportivo en el ámbito amateur.

La jugada de Luna consistió en capitalizar la atención mediática generada por su figura pública para darle visibilidad al club. La compra del equipo desató una ola de interés en redes sociales. Tres días después del anuncio, el club experimentó un crecimiento exponencial en Instagram, pasando de 28 mil a 49 mil seguidores, una cifra que continuaría en ascenso hasta alcanzar los 106 mil, colocándolo como el sexto club peruano con mayor número de seguidores en esta plataforma. Este aumento en la popularidad digital atrajo la atención de patrocinadores, incluso de aquellos que invierten en clubes de la Liga 1.

La transmisión del partido contra Juventud Dos de Mayo en el canal de Youtube No Somos TV, marcó un hito en la historia del club. Con Jorge Luna como parte de la mesa de conducción, junto al comediante Mateo Garrido Lecca y el narrador deportivo Jaime Guerrero, la transmisión alcanzó picos de 75 mil espectadores en tiempo real. La irreverencia y el humor característico de Luna y sus compañeros contrastaron con la formalidad tradicional de las transmisiones deportivas, ofreciendo un producto diferente y atractivo para el público.

El enfoque de la transmisión se centró en el entretenimiento, sin ocultar el favoritismo por el Domingo Dianderas. Los comentaristas no dudaron en ironizar sobre el estado del campo de juego, bromear con el periodista de campo e incluso cuestionar decisiones arbitrales, todo ello con un tono humorístico y desenfadado. Este estilo, lejos de ser criticado, fue celebrado por la audiencia, que encontró en la transmisión una alternativa fresca y divertida a los formatos convencionales.

La visión de Luna para los negocios se refleja en la capacidad de atraer patrocinadores de renombre, como Apuesta Total, que también invierte en Alianza Lima y Universitario. El Domingo Dianderas, a pesar de su condición de equipo amateur, ha logrado establecer acuerdos comerciales que le permiten contar con un presupuesto considerable. La estrategia de marketing se basa en la combinación de humor, irreverencia y la conexión con la identidad del equipo de barrio.

El partido ante Juventud Dos de Mayo tuvo un final peculiar. La falta de iluminación en el campo obligó a los comentaristas a admitir que no podían ver el juego. La transmisión capturó la imagen de la cancha a oscuras con un atardecer de fondo, una escena que se convirtió en un símbolo de la singularidad del proyecto. La apuesta de Jorge Luna por el Domingo Dianderas, que inicialmente parecía una locura, ha demostrado ser un éxito en términos de visibilidad, patrocinio y conexión con el público, redefiniendo las reglas del juego en el fútbol amateur peruano y demostrando el poder del entretenimiento en el deporte.