Ante las amenazas de Trump Canadá busca apoyo en sus aliados europeos

En un movimiento que subraya la creciente tensión geopolítica, el recién investido primer ministro canadiense, Mark Carney, ha emprendido una gira relámpago por Europa. Este viaje, centrado en la **diplomacia**, se produce en un momento crítico, marcado por las amenazas proteccionistas y declaraciones controvertidas del presidente estadounidense Donald Trump, que ponen en jaque la estabilidad económica y la soberanía de Canadá.

Según la investigación publicada por The New York Times, la visita de Carney a París y Londres, apenas días después de asumir el cargo, tiene como objetivo fortalecer los lazos con aliados europeos clave, en un claro mensaje de resistencia frente a las políticas de la administración Trump.

La agenda de Carney incluyó un almuerzo de alto nivel con el presidente francés, Emmanuel Macron, en el Palacio del Elíseo, un encuentro que buscaba reafirmar el compromiso de Francia con una relación bilateral sólida y positiva. Posteriormente, en Londres, Carney se reunió con el Rey Carlos III, jefe de Estado de Canadá, y con el primer ministro británico, Keir Starmer, consolidando así la importancia de la relación transatlántica con el Reino Unido.

Durante su comparecencia ante la prensa en París, junto a Macron, Carney enfatizó la visión de Canadá como “el más europeo de los países no europeos”, reafirmando su compromiso de mantener relaciones constructivas con Estados Unidos, a pesar de las actuales divergencias políticas y comerciales. Esta declaración es particularmente relevante considerando que el intercambio comercial entre Canadá y la Unión Europea se ha incrementado en un 20% desde la implementación del CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement), ofreciendo una alternativa a la dependencia del mercado estadounidense.

Las acciones del presidente Trump, que incluyen la imposición de aranceles a productos canadienses y la amenaza de aumentar aún más estas barreras comerciales, han generado un impacto significativo en la economía canadiense, profundamente integrada con la estadounidense a través del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ahora conocido como USMCA. La respuesta de Canadá ha sido la imposición de aranceles recíprocos a productos estadounidenses, exacerbando la disputa comercial entre ambos países.

Además de las medidas económicas, las declaraciones de Trump sugiriendo la posible anexión de Canadá a Estados Unidos y la revisión del tratado fronterizo han provocado indignación en la sociedad canadiense. Este clima de tensión ha fortalecido la posición de Carney, catapultándolo al liderazgo de su partido y del país en un momento de crisis.