La inminente conversación telefónica entre los presidentes Vladimir Putin y Donald Trump centra la atención internacional en la búsqueda de una solución para el conflicto en Ucrania, especialmente en lo relativo a un posible alto al fuego. La diplomacia se intensifica en un momento crucial para el futuro de la región.
Según la investigación publicada por The New York Times, el Kremlin confirmó los preparativos para la segunda llamada entre el Presidente Putin y el Presidente Trump, pero se abstuvo de revelar los temas a tratar, mientras que funcionarios estadounidenses mantienen cierto optimismo sobre un acuerdo de cese al fuego en Ucrania respaldado por Estados Unidos.
Esta llamada, programada para el martes, marcaría el primer contacto conocido entre ambos líderes desde que Ucrania manifestara su apoyo a un cese al fuego de un mes, siempre y cuando Rusia también lo apruebe. Trump ha expresado su deseo de mediar para lograr una tregua lo más pronto posible, pero Putin parece buscar aprovechar la situación para obtener mayores ventajas.
Desde el Air Force One, Trump declaró que espera discutir asuntos territoriales con Putin, así como el destino de las centrales eléctricas ucranianas. También mencionó conversaciones previas sobre la “división de ciertos activos”, lo que genera interrogantes sobre la naturaleza de las negociaciones en curso. Hay que recordar que ya en 2014, tras la anexión de Crimea, hubo acusaciones de “robo” de activos estatales ucranianos.
El portavoz del Kremlin, Dmitri S. Peskov, al ser consultado sobre si se tratarían las centrales eléctricas ucranianas, respondió que Moscú prefiere no anticipar el contenido de las conversaciones entre los dos mandatarios, manteniendo así una postura cautelosa y reservada. Esta opacidad alimenta la incertidumbre sobre las verdaderas intenciones de Rusia en el proceso de negociación.
Putin aún no ha dado su consentimiento al cese al fuego de 30 días propuesto por Estados Unidos tras las conversaciones con funcionarios ucranianos en Jeddah, Arabia Saudita. Aunque ha calificado la idea como “correcta” y ha manifestado su apoyo, ha establecido numerosas condiciones que podrían retrasar o frustrar cualquier intento de tregua. En los últimos meses, se han intensificado los ataques contra infraestructura energética ucraniana, buscando debilitar la capacidad de resistencia del país.
La comunidad internacional observa de cerca el desarrollo de estas conversaciones, conscientes de que un acuerdo entre Rusia y Estados Unidos podría significar un punto de inflexión en el conflicto. Sin embargo, las diferencias existentes entre las partes y la complejidad de la situación en Ucrania plantean serios desafíos para lograr una paz duradera y justa. La injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016 y las posteriores investigaciones han creado un clima de desconfianza que podría afectar las negociaciones actuales.



