La reciente visita del presidente del Consejo de Ministros a Huánuco dejó un sabor amargo en la población. En medio de la crisis por derrumbes, huaicos y vías intransitables que han dejado incomunicada a la región, el premier llegó sin maquinaria ni soluciones efectivas. Se limitó a ofrecer la ejecución de algunas obras sin presentar un plan concreto ni los recursos necesarios para su inmediata ejecución.
La situación es crítica. Las carreteras que conectan Huánuco con la selva y la costa están bloqueadas por deslizamientos y caída de rocas, afectando gravemente el tránsito y el abastecimiento. Sin embargo, el premier pareció no estar al tanto de la magnitud de la emergencia. Solo después de ser informado de las inundaciones y daños en diversos centros poblados, anunció el envío de alimentos no perecibles para los damnificados. Si bien cualquier ayuda es bienvenida, esto demuestra una preocupante desconexión entre el gobierno central y las necesidades urgentes de la región.
Por otro lado, la visita sirvió para que el gobernador regional rompiera su silencio y mencionara que está trabajando en la recuperación del Malecón Soberón, en la ribera del río Huallaga, además de asistir a los damnificados. Si bien es positivo que asuma sus responsabilidades, su gestión ha sido hasta ahora insuficiente. La reconstrucción de escuelas afectadas por las lluvias debe ser una prioridad, ya que muchos locales escolares presentan daños estructurales graves, poniendo en riesgo la vida de los estudiantes y docentes.
Lamentablemente, el gobernador perdió una gran oportunidad al no aprovechar la presencia del premier para exigir mayores recursos para la región. Pudo haber solicitado públicamente una partida presupuestaria significativa para atender la crisis, pero su actitud temerosa y falta de liderazgo lo llevaron a permanecer en silencio. La presidenta del país ha criticado a otros gobernadores por su ineficacia, y Huánuco no parece ser la excepción.
Para colmo, la conferencia de prensa fue restringida a pocos periodistas, limitando la transparencia del evento y evitando preguntas incómodas. Era la ocasión perfecta para comprometer al premier con soluciones concretas, pero el gobernador se mostró pasivo y sin una estrategia clara.
Mientras tanto, la población sigue esperando. La reconstrucción, el mantenimiento de las carreteras y la mejora de la infraestructura educativa no pueden depender solo de la voluntad municipal. Urge una mayor presión ciudadana y una gestión más firme de nuestras autoridades para que el gobierno central no solo visite Huánuco, sino que traiga respuestas reales y efectivas.




