El gigante tecnológico Meta ha logrado una victoria judicial preliminar en su disputa con una ex empleada que publicó un libro de memorias con acusaciones explosivas. La decisión del árbitro, emitida el miércoles, prohíbe temporalmente a la autora, Sarah Wynn-Williams, promocionar o distribuir copias adicionales de su obra, un revés significativo en medio de la creciente responsabilidad corporativa en Silicon Valley. Este caso se produce en un momento en que las empresas tecnológicas enfrentan un escrutinio cada vez mayor sobre su cultura interna y la gestión de denuncias de mala conducta.
Según la investigación publicada por The New York Times, Meta interpuso un arbitraje argumentando que la publicación del libro contraviene un acuerdo de confidencialidad y no menosprecio que Wynn-Williams firmó al incorporarse a la compañía como empleada en el departamento de asuntos globales.
El libro de Wynn-Williams, titulado “Careless People: A Cautionary Tale of Power, Greed, and Lost Idealism”, detalla una serie de graves acusaciones de acoso sexual y otros comportamientos inapropiados supuestamente cometidos por altos ejecutivos de Meta durante el tiempo que la autora trabajó en la empresa. La publicación ha generado un intenso debate sobre la transparencia y la rendición de cuentas dentro de las grandes corporaciones tecnológicas, recordando casos similares en otras empresas como Uber y Google, donde también se han denunciado problemas de cultura laboral.
El árbitro Nicholas Gowen, durante una audiencia de emergencia celebrada el miércoles, determinó que Meta había presentado pruebas suficientes para demostrar una posible violación del contrato por parte de Wynn-Williams, según un documento legal publicado por la compañía. Ahora, ambas partes deberán someterse a un proceso de arbitraje privado para resolver la disputa de manera definitiva. El laudo arbitral se produce mientras Meta, junto con otras grandes tecnológicas, se enfrenta a crecientes presiones regulatorias en diversos frentes, incluyendo privacidad de datos y prácticas antimonopolio.
Además de la suspensión de las promociones y ventas del libro, la resolución judicial prohíbe a Wynn-Williams realizar o “amplificar cualquier comentario despectivo, crítico o perjudicial”. Asimismo, deberá retractarse de todos los comentarios negativos previos “en la medida en que esté bajo su control”. Se trata de una medida cautelar que busca proteger la reputación de la empresa durante el proceso de arbitraje, que podría durar varios meses.
No obstante, la orden judicial no impone restricciones a la editorial Flatiron Books, ni a su empresa matriz, Macmillan, que podrán continuar con la publicación y promoción del libro. De hecho, una portavoz de Macmillan confirmó que la editorial tiene previsto seguir adelante con la campaña de marketing de la obra, lo que podría minimizar el impacto de la decisión judicial en la disponibilidad del libro al público. Este aspecto del caso destaca la complejidad de equilibrar los derechos de libertad de expresión con los acuerdos de confidencialidad corporativos.


