El reciente encuentro entre el alcalde de Amarilis y el gobernador regional ha sido un paso clave para destrabar algunos proyectos que llevan años en espera. Entre los temas centrales, destacó la construcción del mercado, una obra fundamental para el desarrollo económico del distrito y que, hasta la fecha, sigue empantanada por la falta de coordinación entre el gobierno municipal y regional.
Uno de los problemas principales es la falta de claridad y transparencia desde un inicio de estudio del proyecto. Este no cuenta con la aprobación de los comerciantes, quienes denuncian irregularidades. Por otro lado, la municipalidad espera el respaldo del gobierno regional, este último argumenta que no ha recibido la documentación necesaria. Esta falta de comunicación y compromiso está retrasando el desarrollo de Amarilis, afectando a comerciantes y vecinos que necesitan infraestructura adecuada para mejorar su calidad de vida.
Sin embargo, en medio de estas trabas, hay avances. Se ha iniciado la pavimentación de la vía hacia el barrio de Santa Elena, una obra largamente esperada por los vecinos. Este proyecto, que también beneficiará a las zonas cercanas al puente Señor de Burgos y San Luis, mejorará el tránsito y la conectividad, lo que sin duda es un alivio para quienes han padecido el deterioro de las calles por años.
A pesar de estos avances, la actitud del alcalde de Amarilis genera contradicciones. Por un lado, ha manifestado su disposición de trabajar en conjunto con el gobierno regional, pero por otro, mantiene una postura de crítica constante, que no contribuye a agilizar la ejecución de las obras. En lugar de centrarse en las quejas, sería más beneficioso que su gestión colaborara con medidas concretas, como garantizar la seguridad vial en las zonas de construcción para evitar accidentes y mejorar la transitabilidad.
Por otro lado, el mercado de Amarilis sigue siendo un sueño postergado. La falta de diálogo y de decisiones firmes ha impedido su ejecución. No solo el alcalde y el gobernador deben involucrarse, sino que también es fundamental que los técnicos y administradores actúen con eficiencia para destrabar la inversión de aproximadamente 4 millones de soles destinados a este proyecto.
Asimismo, se suma la incertidumbre en torno a la gestión del alcalde de Huánuco, quien ha dejado en el abandono calles deterioradas y problemas de tránsito que la población sigue soportando. Su falta de presencia y de interés por atender estos problemas ha generado frustración y desconfianza entre los ciudadanos, quienes ya han perdido la esperanza en su administración.
Además, la temporada de lluvias ha complicado aún más la situación en la región, con carreteras bloqueadas que afectan la comunicación entre la sierra y la selva. La conexión con Lima también enfrenta dificultades, y la falta de infraestructura alternativa, como la vía Huayllay-Oyón, impide una mejor transitabilidad. Mientras Pasco avanza en la mejora de sus rutas, Huánuco sigue paralizado, esperando soluciones que nunca llegan.
El desarrollo de Huánuco y Amarilis requiere más que promesas y reuniones. Es necesario un liderazgo comprometido, con acciones concretas y menos excusas. La población merece obras bien planificadas y ejecutadas con eficiencia, sin más dilaciones ni justificaciones burocráticas.




