Cada año cientos de personas acuden al centro poblado de Chacos, en el distrito de San Rafael para rendir culto al Cristo crucificado (Señor de Chacos). Este año no fue la excepción, ya que llegaron muchos visitantes.
Sobre su origen se cuentan muchas historias y hechos milagrosos atribuidos a la venerada imagen. Se dice que en tiempos antiguos en un paraje denominado Ramrash Ragra, que posteriormente sería San Antonio de Tacta, tierra de un cacique, en mayo de 1670 una pastora escuchó un extraño sonido al parecer de un leñador, lo que le causó curiosidad y se acercó a ver lo que pasaba. Al comienzo la pastora no encontró nada, dio aviso a sus familiares y no le tomaron importancia. Decidió acudir al lugar con otros pastores para ver alguien talaba el bosque. Grande fue la sorpresa que se llevaron al llegar al lugar al encontrar a un anciano de cabello largo y barba crecida, que les miró y les llamó. En sus manos llevaba una herramienta de fierro para labrar madera. Los pastores lo interrogaron del porqué tallaba una cruz y respondió que era para que lo crucifiquen.
Al verlo pálido los pastores le ofrecieron su fiambre pero el anciano solo les pidió que al día siguiente le traigan flores, y que el resto de su vida siempre lo adoren.
Los pastores quedaron sorprendidos y bajaron al pueblo a dar la noticia. Al día siguiente regresaron y encontraron la cruz tallada en medio del monte con una persona crucificada. El personaje tenía un parecido al Cristo crucificado y disecado. Los pastores hicieron de conocimiento de la doctrina de Huariaca y a la comunidad de Chacos.
Ambos poblados conformaron una comisión para ver la aparición, llegando al lugar primero los de Chacos quienes decidieron trasladarla a su comunidad; pero al llegar la de Huariaca se originó una disputa y como los moradores de Chacos son gente humilde entregaron la imagen a Huariaca que decide llevárselo. Con muchas dificultades solo llegaron hasta Runtu Puna, donde cayó una granizada del tamaño de huevos, acompañado de truenos, viento y el cielo se oscureció, por lo que los huariaqueños deciden dejar la imagen que ya les pesaba demasiado. Un grupo de personas de la comunidad de Chacos que les seguía de lejos, al ver lo que pasaba deciden regresarlo a Chacos lo cual hicieron sin ninguna dificultad. Desde entonces el Señor mora en la capilla preparada para especialmente para él.
A la imagen del Señor de Chacos se le atribuye muchos milagros a personas que fueron sanadas. Uno de ellos es el agente pastoral de la comunidad Erasmo Santa Cruz Villarreal, quien en su infancia adolecía de una extraña enfermedad, su madre lo llevó a muchos médicos pero no dieron con su mal. Cierto día su madre en sueños recibe una orden de llevar unas yerbas aromáticas al señor y lo frotara en la imagen luego que prepare un mate con las yerbas se lo diera de beber. La madre hizo tal como soñó y agente pastoral al beber la infusión sintió mejoría y se sanó; desde ese momento se dedica a la predicación de la palabra y a difundir los milagros del Señor de Chacos.
El 8 de mayo de 1978 se produjo un incendio en la iglesia, por descuido del encargado, pensaron que el señor se habría quemado pero grande fue su sorpresa al ver que la imagen se conservaba sin ningún rastro de quemadura. Los moradores fueron testigos de este milagro de salvarse de las llamas.
El alcalde de Chacos, Elías Dávila Valle, pidió a las autoridades que presten mayor atención a su comunidad que no es posible que siendo un centro turístico no cuenten con los servicios necesarios para atender a los visitantes. Añadió que no cuentan con los servicios básicos de agua potable y alcantarillado.

Turistas nacionales y extranjeros llegaron en peregrinación y se rindieron ante el Señor de Chacos
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