La imposición de aranceles por parte del expresidente Trump a las importaciones de acero y aluminio amenaza con incrementar los costos de producción de automóviles en Estados Unidos, asestando un nuevo golpe a los fabricantes que ya se enfrentan al potencial aumento de los precios del acero debido a otras políticas implementadas por su administración. Esta situación se produce en un contexto de creciente competencia global, especialmente desde China, y una transición tecnológica costosa hacia vehículos eléctricos, lo que ejerce presión sobre los márgenes de beneficio de la industria automotriz.
Según la investigación publicada por The New York Times, la confirmación del expresidente Trump sobre su oposición a la adquisición de U.S. Steel por parte del gigante siderúrgico japonés Nippon Steel, genera preocupación en la industria automotriz.
Muchos ejecutivos del sector automotor creían que la fusión podría haber impulsado la competencia y la oferta en el mercado estadounidense del acero, contribuyendo a la reducción de los precios. De hecho, la mayoría de los fabricantes de automóviles contaban con que Trump se mostraría abierto a negociar un acuerdo que permitiera la adquisición de U.S. Steel, dado que la industria se enfrenta a una inflación persistente y la necesidad de realizar inversiones significativas en nuevas tecnologías.
En Estados Unidos, U.S. Steel y Cleveland-Cliffs se erigen como los principales productores de acero de alta calidad, un material indispensable para la fabricación de automóviles. Cleveland-Cliffs ha manifestado en repetidas ocasiones su interés en adquirir a su rival, sin embargo, una operación de esta magnitud suscita inquietudes en la industria automotriz, ya que podría desembocar en la creación de un monopolio con la capacidad de inflar los precios a su antojo.
Por el contrario, los grupos del sector esperaban que la operación propuesta por Nippon Steel preservara la competencia en el mercado. La Alliance for Automotive Innovation, un grupo comercial que representa a los principales fabricantes de automóviles estadounidenses, japoneses y europeos, manifestó su apoyo a la adquisición de Nippon Steel, argumentando que un acuerdo liderado por Cleveland-Cliffs resultaría en “precios de materiales anticompetitivos”. Esta postura refleja la preocupación del sector por la concentración del mercado y su impacto en los costos de producción.
Pese al rechazo del expresidente Biden al acuerdo en enero, Nippon Steel perseveró en sus esfuerzos por revivirlo. Cleveland-Cliffs ha indicado recientemente que mantiene su interés en presentar una oferta por la atribulada U.S. Steel. No obstante, el expresidente Trump reiteró el mes pasado que U.S. Steel debe permanecer bajo propiedad estadounidense y que bloquearía cualquier intento de Nippon Steel de adquirir una participación mayoritaria en la compañía. Este proteccionismo comercial, sumado a los aranceles, representa un desafío adicional para la industria automotriz.
Se espera que los nuevos aranceles sobre el acero, que entraron en vigor el pasado miércoles, agraven aún más los problemas de rentabilidad de los fabricantes de automóviles, quienes ya lidian con el aumento de la competencia de los rivales chinos, las costosas transiciones tecnológicas y los indicios de una desaceleración del gasto de los consumidores estadounidenses. Según la firma de investigación Wolfe Research, se prevé que los gravámenes del 25 por ciento provoquen un aumento de los precios del acero en Estados Unidos de alrededor del 16 por ciento en comparación con los precios de 2024.



