Persisten diferencias mientras Ucrania y EE. UU. inician conversaciones sobre la guerra

La búsqueda de una tregua en el conflicto ucraniano, una guerra que ha desestabilizado la seguridad europea, prosigue con reuniones de alto nivel en Jeddah, Arabia Saudita. Estas conversaciones se producen tras tensiones entre los mandatarios de Ucrania y Estados Unidos el mes pasado, buscando un punto de encuentro para detener el derramamiento de sangre.

Según la investigación publicada por The New York Times, las posturas entre Estados Unidos, Ucrania y Rusia respecto a un posible alto al fuego siguen presentando divergencias significativas. Este encuentro busca, por lo tanto, reducir las distancias existentes, en un contexto marcado por intensos ataques mutuos entre Ucrania y Rusia.

En el hotel Ritz-Carlton de Jeddah, el Secretario de Estado Marco Rubio y el asesor de seguridad nacional Michael Waltz se reunieron con una delegación ucraniana encabezada por Andriy Yermak, jefe de gabinete del presidente ucraniano, junto con el Ministro de Asuntos Exteriores, Andrii Sybiha, y el Ministro de Defensa, Rustem Umerov. Este esfuerzo diplomático se produce en un momento crítico, con la guerra entrando en su segundo año y sin una solución clara a la vista.

Andriy Yermak expresó su deseo de mantener una conversación «muy constructiva, profunda, amistosa y de socios» antes del inicio de las negociaciones. Este tono conciliador contrasta con la realidad en el terreno, donde los combates continúan. La participación de Arabia Saudita como mediador refleja su creciente influencia en la diplomacia internacional, especialmente en Oriente Medio y más allá.

Tras más de dos horas de conversaciones, Michael Waltz declaró que se estaban «acercando» a un acuerdo, aunque no proporcionó detalles adicionales. La cautela en sus declaraciones subraya la complejidad de las negociaciones y la necesidad de superar obstáculos significativos para lograr un alto al fuego duradero. La situación geopolítica actual, marcada por la fragmentación y el surgimiento de nuevos polos de poder, influye directamente en el desarrollo de estas conversaciones.

Ucrania ha propuesto una interrupción inmediata de los ataques aéreos y marítimos, pero exige garantías de seguridad antes de que sus fuerzas terrestres depongan las armas. Estados Unidos, por su parte, aboga por un alto al fuego inmediato y completo. Rusia, que no participa en las conversaciones de Jeddah, ha indicado que espera obtener concesiones a cambio de detener la guerra que inició. La disparidad en las demandas plantea un desafío considerable para los mediadores.

Cabe recordar que, en enero de 2025, la OTAN aprobó un nuevo paquete de ayuda militar para Ucrania, valorado en 5 mil millones de dólares, demostrando el apoyo continuo de Occidente a Kyiv. Además, la Unión Europea ha impuesto sanciones adicionales a Rusia, dirigidas a su sector energético y financiero. Estas medidas buscan presionar a Moscú para que regrese a la mesa de negociación y busque una solución pacífica al conflicto.