La política arancelaria del expresidente Trump vuelve a generar incertidumbre en los mercados. Apenas dos días después de imponer aranceles significativos a Canadá y México, el expresidente suspendió abruptamente muchas de esas medidas, creando confusión entre inversores y empresas que dependen del comercio con ambos países.
Según la investigación publicada por The New York Times, el expresidente indicó que los productos que se comercializan bajo las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el acuerdo comercial que firmó durante su primer mandato, evitarán los aranceles del 25% que había impuesto días antes a dos de los principales socios comerciales de Estados Unidos.
Esta suspensión revoca efectivamente muchos de los aranceles que el expresidente Trump había aplicado a productos canadienses y mexicanos, aranceles que, según él, eran necesarios para frenar el flujo de drogas e inmigrantes hacia Estados Unidos. El anuncio llega en un momento de creciente tensión comercial a nivel global, con conflictos abiertos con China y otras naciones.
La decisión se produjo un día después de que el expresidente concediera una prórroga de 30 días a los fabricantes de automóviles, quienes se habían quejado de que los gravámenes dañarían gravemente a la industria automotriz estadounidense. Sin embargo, el expresidente insinuó que cualquier alivio sería de corta duración, señalando que otros aranceles a productos canadienses y mexicanos entrarían en vigor en abril. Esta táctica de presión ya fue utilizada por la administración anterior en negociaciones con China y la Unión Europea.
El enfoque caótico y errático del expresidente ha provocado la caída de los mercados bursátiles y ha generado ansiedad en las industrias que dependen del comercio con Canadá y México, que representan más de una cuarta parte de las importaciones estadounidenses y casi un tercio de las exportaciones. Tras la imposición inicial de aranceles, Canadá respondió con gravámenes sobre 20.500 millones de dólares en productos estadounidenses, incluidos productos agrícolas, y México amenazaba con imponer sus propios impuestos a las importaciones de bienes estadounidenses si el expresidente no cedía. Recordemos que la industria agrícola estadounidense fue una de las más afectadas por las guerras comerciales iniciadas por la administración anterior.
A pesar de la suspensión, los mercados financieros no han logrado calmarse, manteniéndose nerviosos desde que el expresidente intensificó su guerra comercial a principios de semana. Además de afectar a Canadá y México, el expresidente impuso un segundo arancel del 10% a todas las importaciones chinas, lo que provocó otra ronda de represalias por parte de Beijing sobre productos estadounidenses. El expresidente no ha suspendido ninguno de sus gravámenes sobre China. La relación comercial entre Estados Unidos y China, que ya era tensa, se ha deteriorado aún más tras estas acciones.
La volatilidad generada por estas políticas comerciales impredecibles continúa siendo una fuente de preocupación para la economía global, especialmente para las empresas que operan en cadenas de suministro internacionales. La estabilidad y previsibilidad en el comercio internacional son fundamentales para el crecimiento económico sostenible.



