Israel suspende la ayuda a Gaza y plantea un nuevo esquema de alto el fuego

La escalada en la Franja de Gaza alcanza un punto crítico con el anuncio de Israel sobre la interrupción inmediata del flujo de bienes y ayuda humanitaria hacia el enclave, una medida que busca presionar a Hamás para aceptar una extensión temporal del cese al fuego. Esta decisión unilateral pone en jaque las negociaciones en curso para un acuerdo de paz definitivo, al tiempo que amenaza directamente el bienestar de la población gazatí, ya duramente castigada por el conflicto. Recordemos que Gaza, con una superficie de apenas 365 kilómetros cuadrados, ha enfrentado bloqueos y restricciones significativas durante años, limitando severamente el acceso a recursos básicos para sus habitantes.

Según la investigación publicada por The New York Times, esta drástica acción, que incluye la suspensión del suministro de combustible, podría exacerbar la precaria situación humanitaria que padecen los aproximadamente dos millones de habitantes de Gaza, especialmente tras los extensos daños materiales provocados por 15 meses de enfrentamientos.

La fase inicial del acuerdo entre Israel y Hamás, con una duración de seis semanas, llegó a su fin el sábado. A pesar de las dificultades y acusaciones cruzadas de incumplimiento, este periodo permitió una relativa calma en la región y el intercambio de rehenes israelíes (25 con vida y los restos de ocho fallecidos) por cerca de 1.500 prisioneros y detenidos palestinos. Un elemento central de este acuerdo inicial fue el aumento sustancial del envío de ayuda humanitaria a la Franja, un alivio que ahora se ve interrumpido abruptamente.

La siguiente etapa del pacto contemplaba la retirada total de las tropas israelíes de Gaza y un compromiso firme con un cese al fuego permanente, a cambio de la liberación de todos los rehenes israelíes restantes. Sin embargo, en un giro inesperado, Israel propuso, horas antes de anunciar la suspensión de la ayuda, una extensión de siete semanas del cese al fuego temporal. Durante este lapso, Hamás debería liberar a la mitad de los rehenes aún con vida, así como los restos de la mitad de los fallecidos.

Según la propuesta israelí, la liberación total de los rehenes restantes estaría condicionada a la consecución de un acuerdo sobre un cese al fuego permanente al término de la extensión. Esta postura, comunicada por la oficina del Primer Ministro Benjamin Netanyahu, subraya la firme determinación de Israel de no permitir un cese al fuego sin la liberación de sus ciudadanos cautivos.

Esta medida de presión israelí se produce en un contexto de creciente tensión internacional, con numerosas organizaciones humanitarias y gobiernos expresando su preocupación por la situación en Gaza. La ONU ha advertido repetidamente sobre el riesgo de una crisis humanitaria aún mayor si no se garantiza el acceso continuo de ayuda a la población civil. La interrupción de este flujo, sumada a las secuelas del conflicto, podría tener consecuencias devastadoras para la ya vulnerable población gazatí.