“SONIDOS COLECTIVOS”, FIJANDO HISTORIA A ORILLAS DEL RÍO MANTARO

Por Israel Toletiino

El Huaytapallana es el nevado tutelar del hermoso Valle del Mantaro, una relación remota que se exterioriza en su cultura. Arde la fogata cerca de una wanka que da la bienvenida, detrás, el emblemático grupo “La estudiantina Perú” mientras suena Huarancayo de mis penas“… recordarás cuando pusiste, tus labios sobre los míos, los míos…”; en un siguiente plano, un rebaño vacuno pasa, retornan de su día de pastar; al fondo las torres del convento Santa Rosa de Ocopa, provincia de Concepción en la región Junín. Una cofradía de jóvenes del Valle del Mantaro, unidos por la pasión al arte y la cultura filman la escena, es el final de días intensos interactuando, reflexionando, sentando las bases de una nueva leyenda.

El Huaytapallana es el nevado tutelar del hermoso Valle del Mantaro, una relación remota que se exterioriza en su cultura.

El escenario elegido ha sido el antiquísimo convento construido en 1725, perteneciente a la orden franciscana y paradójicamente, con Santa Rosa de Lima, de la orden dominica como patrona (es otra historia), sus trecientos años, una de las claves para la elección de este espacio donde han confluido los artistas emblemáticos de la cultura del centro incontrastable del Perú.

Cuando Josué Sánchez decoraba el refectorio del convento de Ocopa, no imaginaba que la generación de sus nietos convocaría una lista selecta de artistas del Valle del Mantaro para formar un ambicioso proyecto documental, dirigido y producido por Roger Mantari Palomino, gerente del estudio audiovisual RM MP. La grabación de sonido, mezcla y masterizado por Gerald Alvarez, la dirección de comparsa final, en manos de Pio Altamirano y producción de Ana Belén Chupurgo. Todos en edad de los nietos, menos Pío Altamirano, desarrollando “Sonidos colectivos – sesiones acústicas”.

 La estudiantina Perú acompañado de otros grupos.

En todas las regiones del país, hay un acervo cultural subsistiendo a nuestro descuido; innumerables pueblos están cargados de costumbres y tradiciones ¿cómo elegir entre ellas las representativas, las que verdaderamente aportan a la continuidad de una cultura con personalidad, a pesar de las influencias? La arqueología es un buen ejemplo para darse cuenta de que existen los estratos culturales y métodos valiosos para explicar esta evolución; sin embargo, el desafío de sostenerse la tradición, evolucionar y actualizarse en cada contexto histórico, para no ser absorbido y perderse en otras culturas, es el trabajo reflexivo que debe hacerse desde cada pueblo.

La imagen de los pueblos hechos de río, trayendo y llevando las historias sedimentadas en la memoria, como por una arteria, una neurona, es delicado equilibrio, pues esta simbiosis puede desbordar, arrastrar, desaparecer. Lo visto, respirado, escuchado, comido y tocado el día de actividades en las inmediaciones del convento de Ocopa, es de urgente imitación. La categórica prueba que el valle Huanca avanza con buen pie.

Comparsas y el músico Pío Altamirano.

En el Valle del Mantaro no se ven las haciendas regadas como en otros lugares, el mestizaje colonial tiene otros componentes, aun así, se observa en sus pueblos y ciudades la estética urbana que despersonaliza el mestizaje. El proyecto “Sonidos colectivos – sesiones acústicas” invita a “La Estudiantina Perú”, a la pareja José Hurtado y Edda Bonilla fundadores de “Kuyayky”, a la familia Puñez Vallejo, a Pío Altamirano, Abel Santos, Antoni Galindo, al grupo “Wayayo”, a dos cantantes de “Akshu Tatay” (quechua Wanka), a Gloria Ramos, Ruby Palomino y Eduardo Quintanilla de “Kjantu”, con este hecho, contravienen el arrastre homogeneizador del país, sobre todo, el correteo creciente de este siglo por parecerse a “algo” internacional.

Finalizó el programa de grabaciones con una comparsa por los espacios del convento, hasta la fogata cercana a la “wanka”, todo fue posible al apoyo comunitario y los amigos, colaborar con los alimentos, pasajes, sus presencias y toda la logística necesaria; en palabras del grupo del proyecto: “- Sonidos Colectivos – sesiones acústicas, busca resaltar la riqueza del folklore de nuestra región a través de la creación y grabación de videos musicales en el histórico “Convento de Ocopa”, para potenciar la relación muy fuerte que existe en la música folklórica y la iglesia, en este proyecto no solo se plasmará la música, sino también el espíritu colaborativo y comunitario que impulsa a los artistas a través de su voluntad y esfuerzo en conjunto de todos los involucrados, ya que este proyecto se viene realizando sin presupuesto alguno”.

Comparsa dentro del convento de Ocopa

La memoria no es una dádiva, todo tiene un costo; es compromiso de todos su persistencia, es disputa constante contra la indiferencia desde su seno y el silencioso arrebato de la alienación (Aza, febrero 2025).