La reciente caída del patio de comidas en el centro comercial Real Plaza de Trujillo ha puesto en evidencia una preocupante realidad: la falta de supervisión en las construcciones metálicas en todo el país. Este incidente, que pudo haber cobrado vidas, ha encendido las alarmas en diferentes regiones, incluyendo Huánuco, donde se han identificado diversas estructuras con posibles riesgos estructurales.
En nuestra ciudad, una de las primeras alertas provino del periodista Luis, quien denunció la necesidad de revisar la nueva infraestructura del colegio de Ambo. Gracias a esta advertencia, las autoridades han comenzado a tomar medidas para garantizar la seguridad de cientos de alumnos y docentes que ocuparán las instalaciones en marzo, con el inicio del año escolar. Sin embargo, este es solo el comienzo de una tarea urgente y necesaria.
Las construcciones de otros colegios, como el Hermilio Valdizán y el Leoncio Prado con su sala de trabajo comunitario, también requieren una inspección detallada. Estas edificaciones han sido entregadas sin una evaluación rigurosa, lo que genera incertidumbre sobre su capacidad para resistir fenómenos naturales o simplemente el paso del tiempo. No podemos permitir que la negligencia de supervisores y constructores ponga en peligro a nuestra población.
Más allá de las instituciones educativas, existen otras infraestructuras en Huánuco que deben ser sometidas a una evaluación minuciosa. Uno de los casos más preocupantes es el puente Cutra, oficialmente denominado Esteban Pavletich, construido a orillas del río Huallaga. Se han denunciado fallas estructurales en sus cimientos, que han sido disimuladas con rocas. Esta práctica, lejos de solucionar el problema, podría provocar un colapso catastrófico en cualquier momento, especialmente con el aumento del caudal del río durante la temporada de lluvias.
Otro punto crítico es la tribuna preferencial del estadio Heraclio Tapia León. Construida hace más de diez años, su estructura ha sido debilitada por las inclemencias del clima. El propio constructor Jara advirtió en su momento sobre su acabado deficiente y la posibilidad de un derrumbe. A pesar de estas advertencias, no se han tomado medidas preventivas.
Es momento de actuar con responsabilidad. La Municipalidad y las autoridades regionales deben realizar una auditoría exhaustiva de todas las construcciones recientes y antiguas. No podemos esperar a que una nueva tragedia nos obligue a reaccionar. La seguridad de la ciudadanía no es negociable y requiere medidas inmediatas.




