Luis Rubiales es declarado culpable de agresión sexual por besar a Jennifer Hermoso.

El mundo del fútbol femenino español ha sido testigo de un antes y un después tras la victoria en la Copa Mundial Femenina de 2023. La celebración, empañada por un acto no deseado, ha derivado en un proceso judicial con resonancia global. La sentencia emitida el jueves marca un hito en la lucha contra el sexismo dentro del deporte y redefine los límites del consentimiento. El caso ha servido como catalizador, impulsando un debate profundo sobre las dinámicas de poder y el respeto en el ámbito deportivo.

Luis Rubiales, el expresidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), ha sido hallado culpable de agresión sexual por el beso forzado a Jennifer Hermoso, jugadora de la selección nacional, tras la victoria en el Mundial.

Según la investigación publicada por The New York Times, el acto desató una ola de indignación a nivel nacional, exacerbando el debate sobre el arraigado sexismo en el fútbol español y transformándose en un momento crucial para el movimiento #MeToo en España.

El juez José Manuel Fernández-Prieto dictaminó que un beso sin consentimiento “no es la forma habitual de saludar a personas con las que uno no tiene una relación emocional”, subrayando la naturaleza impropia del gesto. Además de la multa de 10.800 euros (aproximadamente $11,270), Rubiales tiene prohibido acercarse a menos de 200 metros de Hermoso durante un año y debe pagarle 3.000 euros por el daño moral causado.

La decisión judicial también absolvió a Rubiales de un cargo separado de coacción, aunque la sentencia remarca el carácter “reprobable” del beso forzado, calificándolo como un acto que opacó un logro histórico para el fútbol femenino español. Cabe destacar que, en el contexto de las celebraciones del Mundial, la selección española había logrado una victoria sin precedentes, un hito que se vio ensombrecido por el incidente. La sentencia ha generado reacciones diversas.

Hermoso, quien declaró que el beso nunca fue consentido, no ha emitido declaraciones inmediatas. En sus testimonios, la jugadora describió el momento como una fracción de segundo en la que se sintió incapaz de reaccionar, reconociendo al instante la anormalidad de la situación. La reacción inicial de Rubiales, una disculpa considerada insuficiente, y su posterior dimisión como presidente de la RFEF, fueron resultado de la creciente presión y la pérdida de apoyo.

La defensa de Rubiales, liderada por la abogada Olga Tubau, ha anunciado su intención de apelar la sentencia, manteniendo la postura de que no hubo conducta inapropiada durante el encuentro con Hermoso. Durante el juicio, Rubiales argumentó que los besos eran comunes en momentos de celebración, como ganar un Mundial. Por otra parte, la fiscalía había argumentado que Rubiales presionó a Hermoso para minimizar el incidente y retirar su denuncia.

Junto a Rubiales, otras tres personas, incluido Jorge Vilda, el entonces entrenador de la selección femenina, fueron acusadas de coacción, pero fueron absueltas al no encontrar pruebas de violencia o intimidación hacia Hermoso. La ministra de Igualdad de España, Ana Redondo, celebró la sentencia, reafirmando que la falta de consentimiento implica agresión. Sin embargo, la Federación de Mujeres Progresistas expresó su decepción, al considerar que la pena impuesta a Rubiales es insuficiente y fomenta la impunidad, dado que la fiscalía había solicitado una pena de prisión mayor. El caso ha reabierto el debate sobre la necesidad de reformas estructurales para garantizar la igualdad y el respeto en el deporte español, especialmente en el fútbol femenino.