La creciente tensión entre el Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, y el ex Presidente estadounidense Donald Trump alcanzó un nuevo punto álgido esta semana, cuando Zelensky acusó a Trump de estar inmerso en una red de desinformación proveniente de Rusia. En respuesta, Trump arremetió contra su homólogo ucraniano a través de una publicación en su plataforma Truth Social, tildándolo de “dictador sin elecciones” y criticando su gestión como presidente. Este intercambio de palabras se produjo en un momento delicado, con conversaciones en marcha entre Estados Unidos y Rusia para buscar una solución al conflicto en Ucrania, excluyendo al gobierno ucraniano. Cabe destacar que la guerra en Ucrania ha entrado en su tercer año, generando una profunda crisis humanitaria y geopolítica en la región, con más de 10,000 bajas civiles confirmadas por la ONU, aunque se estima que la cifra real es considerablemente mayor.
Según el reportaje de *The New York Times*, la disputa se intensificó un día después de que funcionarios de Estados Unidos y Rusia iniciaran conversaciones para resolver el conflicto en Ucrania, conversaciones que no contaron con la participación del gobierno ucraniano. Horas después de ese encuentro en Arabia Saudita, Trump insinuó que Ucrania había sido la instigadora del conflicto, provocando una enérgica réplica por parte de Zelensky en la mañana del miércoles.
Zelensky, convocando a periodistas a su oficina presidencial en Kiev – un edificio aún protegido con sacos de arena –, declaró que el ex mandatario estadounidense se encontraba atrapado en una “red de desinformación“. Esta afirmación se produce después de que Trump sugiriera que Ucrania “nunca debió haber comenzado” la guerra, llegando incluso a adoptar una postura cercana a las demandas rusas de que Ucrania celebre elecciones como un paso necesario en las negociaciones de paz, a pesar de que las elecciones han sido suspendidas bajo la ley marcial desde la invasión rusa en febrero de 2022.
En su réplica en Truth Social, Trump acusó a Zelensky, describiéndolo como un “comediante modestamente exitoso“, de haber convencido a Estados Unidos de gastar 350 mil millones de dólares en una guerra “que no se podía ganar” y “que nunca debió haber comenzado”. Sin embargo, esta cifra es una exageración. La ayuda total asignada por Estados Unidos a Ucrania se sitúa en los 119 mil millones de dólares, según datos del Instituto Kiel, un centro de investigación alemán especializado en economía internacional. Este apoyo financiero y militar ha sido crucial para la defensa ucraniana frente a la agresión rusa.
Trump también sugirió que la futura seguridad de Ucrania no debería ser una preocupación para Estados Unidos, afirmando que “esta guerra es mucho más importante para Europa que para nosotros” y que la “gran y hermosa separación” del océano ofrece protección a Estados Unidos. Esta postura refleja una visión aislacionista que contrasta con el compromiso histórico de Estados Unidos con la seguridad europea y la defensa de la democracia. La postura de Trump podría interpretarse como una señal de que, en caso de regresar al poder, reconsideraría el apoyo estadounidense a Ucrania.
Esta creciente disputa amenaza con socavar los esfuerzos bélicos de Ucrania y debilitar aún más su posición en las conversaciones de paz, que ya han comenzado entre Estados Unidos y Rusia sin la participación de Kiev. La insistencia de Trump en que Estados Unidos sea reembolsado por la asistencia militar y financiera proporcionada durante los tres años de guerra podría poner fin a cualquier futuro paquete de ayuda al país devastado por el conflicto. Ucrania ha dependido en gran medida de las entregas regulares de armas de defensa aérea, proyectiles y otros tipos de munición provenientes de Estados Unidos para mantener su lucha contra Rusia. Como afirmó el general Kyrylo Budanov, jefe de la inteligencia militar de Ucrania, “sin Estados Unidos, será muy difícil para nosotros”.
Zelensky, consciente de la importancia del apoyo estadounidense, hasta ahora había intentado mantener un delicado equilibrio, defendiendo las posiciones ucranianas pero evitando una ruptura abierta con Estados Unidos. Sin embargo, tras las conversaciones iniciales entre Rusia y Estados Unidos, Zelensky dejó clara su negativa a aceptar términos negociados sin la participación ucraniana. Sus recientes comentarios, aunque críticos con las afirmaciones de Trump, intentan atribuirlas a una “burbuja de desinformación“, en un esfuerzo por mantener las relaciones con Estados Unidos.




