Empuña el libro

Por: Clider Luis Marchan Laureano
No es claro cuál es el origen gramatical de la palabra ABRIL, según el poeta Ovidio era el mes dedicado a Venus, diosa del amor: su nombre podría derivar del nombre griego de esta diosa, Afrodita (Aphrodite), o podría proceder de aperire (abrir), puesto que era cuando las flores se abrían; permanecerá en el misterio el origen del nombre de este mes, pero es claro que es el mes más prolífico de las letras en el mundo, no en vano es denominado El mes de las letras y de las artes.
De este mes el día más sobresaliente es el 23, pues se celebra el Día del Idioma, en honor a Miguel de Cervantes quien murió un 23 de abril de 1616. Cervantes, escribió la novela española más importante del mundo, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (después de la Biblia, el Quijote es el libro más editado del mundo), que narra las aventuras de un “caballero de la triste figura” enloquecido por leer muchos libros de caballería y lo acompaña su escudero, Sancho, tan racional y disímil al Quijote; esta novela aglutina todas las emociones humanas en sus casi 600 personajes; en el desenlace del libro, cuando el protagonista se encuentra en su lecho de muerte, las personalidades se invierten con un Sancho implorando a su amo que se levante para ir a salvar todos los desvalidos y con un moribundo Quijote diciéndole a Sancho “Yo fui loco y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha y soy ahora, como he dicho, Alonso Quijano, el Bueno…” .
Abril es notable para los peruanos porque un 15 de abril de 1938, luego de dictarle a Georgette “Cualquiera que sea la causa que tenga que defender ante Dios, más allá de la muerte, tengo un defensor: Dios”, César Vallejo muere, en un Viernes Santo. Vallejo es el poeta peruano más insigne del mundo, un adelantado, por ejemplo nos desafía –en Los Mineros Salieron de la Mina– a una catarsis de nuestras percepciones simplistas sobre los mineros, exaltándolos a la cúspide, junto a aquellos hombres forjadores del mundo a los que Marx llamó proletarios. Este poema –y por nuestra idiosincrasia– nos arrastra a identificarnos con sus versos sin darnos tregua para zafarnos de nuestra realidad personificando un plausible Vallejo que se duele “ahora sin explicaciones” y que “son las caídas hondas de los Cristos del alma” las que inspiran al poeta a plasmar su vanguardia.
En abril 12 nació y murió el Inca Garcilaso de la Vega, el poeta Lord Byron murió un 19 de abril de 1824, Mark Twain muere un 21 de abril de 1910, en 1821 el 9 de abril nace el poeta francés Charles Baudelaire, el 14 de abril de 1986 muere la escritora Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre, el dramaturgo y filósofo existencialista nace en abril, el novelista cubano Alejo Carpentier muere el 24 de abril de 1980; José Watanabe, el poeta peruano quien dijera “Antes yo llevaba mi cuerpo donde yo quería. Hoy es mi cuerpo el que me lleva a donde él puede llegar, que ya no es muy lejos” muere un 25 de abril del 2007; en abril murieron también Rómulo Gallegos, Gabriela Mistral, Francois Rabelais y mi amigo Gabriel García Márquez (realismo mágico)
Un 7 de abril nace el vate cerreño José Alejos López y esta semana murió don César Córdova Sinche uno de nuestros insignes escritores pasqueños.
Abril nos libera pues representa a las letras y la pluma es un arma poderosa no en vano reza la frase “Empuña el libro hambriento, es un arma”.