¿Debería la Reserva Federal ignorar los aranceles de Trump?

La reconfiguración del sistema comercial global impulsada por la administración Trump, a través de la imposición de aranceles de amplio alcance, ha generado incertidumbre en diversos sectores económicos. Una interrogante persistente se cierne sobre los funcionarios de la Reserva Federal (Fed): ¿Cómo impactarán estas políticas en los planes del banco central para disminuir las tasas de interés? La reciente imposición de aranceles al acero y al aluminio, así como las amenazas de gravar productos importados de China, México y Europa, han incrementado la volatilidad en los mercados y han sembrado dudas sobre el futuro del crecimiento económico. Las tensiones comerciales ya existentes entre Estados Unidos y China, exacerbadas por la pandemia de COVID-19 y los conflictos geopolíticos, han complicado aún más el panorama. En este contexto, la postura de la Fed respecto a la inflación y las tasas de interés se vuelve crucial para la estabilidad económica.

Según el reportaje de The New York Times, un influyente gobernador de la Fed manifestó el lunes que no anticipa que las políticas del Sr. Trump desvíen los esfuerzos del organismo por controlar la inflación, sugiriendo, en cambio, que aún existen posibilidades de nuevos recortes de tasas de interés este año.

Christopher J. Waller, el funcionario en cuestión, declaró durante un evento en Australia el lunes por la noche: “Mi perspectiva principal es que cualquier imposición de aranceles solo aumentará modestamente los precios y de manera no persistente. Por lo tanto, prefiero ignorar estos efectos al establecer la política monetaria en la medida de nuestras posibilidades”. Esta declaración contrasta con las preocupaciones de muchos economistas, quienes temen que los aranceles, percibidos como “impuestos sobre los consumidores estadounidenses”, provoquen un aumento de los precios en el país, al menos temporalmente, y a largo plazo frenen el crecimiento económico.

Si bien Waller reconoció que el impacto económico de los aranceles podría ser mayor de lo previsto, dependiendo de cómo se estructuren y se implementen posteriormente, sugirió que cualquier repunte de los precios derivado de los aranceles podría verse atenuado por otras políticas. Estas políticas, según él, podrían tener “efectos positivos en la oferta” y ejercer una presión a la baja sobre la inflación. Esta perspectiva optimista se basa en la creencia de que la economía estadounidense es lo suficientemente resiliente como para absorber el impacto de los aranceles sin descarrilar los esfuerzos de la Fed por alcanzar sus objetivos de inflación.

“El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC)”, el órgano de la Fed encargado de establecer la política monetaria, se ha mostrado dividido en los últimos meses sobre la necesidad de nuevos recortes de tasas de interés. Algunos miembros han expresado su preocupación por el riesgo de sobrecalentar la economía, mientras que otros han abogado por una política monetaria más acomodaticia para impulsar el crecimiento y protegerse contra los riesgos a la baja. La opinión de Waller es particularmente relevante dado que es uno de los siete funcionarios que integran la Junta de Gobernadores y vota en cada reunión de política monetaria. Su postura favorable a ignorar los efectos de los aranceles en la inflación podría influir en las decisiones futuras del FOMC.

No obstante, la implementación de aranceles ya ha comenzado a manifestarse en el aumento de los costos para las empresas, quienes inevitablemente trasladan esos costos adicionales a los consumidores. Este fenómeno, conocido como “inflación importada”, podría complicar los esfuerzos de la Fed por mantener la estabilidad de precios y alcanzar su objetivo de inflación del 2%. La trayectoria futura de las tasas de interés dependerá en gran medida de la evolución de la inflación y del impacto real de las políticas comerciales de la administración Trump en la economía estadounidense y global. La situación sigue siendo fluida y requiere un monitoreo constante por parte de la Fed y de los analistas económicos. El equilibrio entre el control de la inflación y el fomento del crecimiento económico se ha vuelto aún más delicado en este entorno de incertidumbre comercial.