Mientras jerarcas europeos debaten sobre la guerra en Ucrania, colaboradores de Trump se alistan para negociaciones de paz con Rusia.

La reciente reunión de líderes europeos en París subraya la creciente preocupación en el continente ante los posibles cambios en la política exterior de Estados Unidos con respecto a la guerra en Ucrania. El encuentro, convocado de manera urgente, buscaba establecer una estrategia unificada frente a la incertidumbre generada por las iniciativas diplomáticas estadounidenses, que incluyen conversaciones directas con Rusia sin la participación de representantes europeos o ucranianos. La situación actual pone de manifiesto la complejidad de las alianzas internacionales y la necesidad de que Europa refuerce su autonomía en materia de seguridad.

Ucrania es el tema central de la discordia transatlántica.

Según el reportaje de The New York Times, la reunión en París se organizó tras la visita a Europa del Vicepresidente JD Vance y el Secretario de Defensa Pete Hegseth, cuyas declaraciones y propuestas generaron alarma entre los líderes europeos. Esta visita y las subsiguientes acciones de la administración Trump han puesto en evidencia divergencias significativas en la forma de abordar el conflicto en Ucrania.

La inquietud europea se intensificó tras el discurso de Vance en Múnich, donde criticó la exclusión de grupos de extrema derecha en la política europea, y ante el anuncio de conversaciones entre Estados Unidos y Rusia en Arabia Saudita, programadas para comenzar el martes, sin la presencia de Ucrania o de la Unión Europea. Esta exclusión ha sido interpretada como una señal de que Estados Unidos podría estar dispuesto a negociar el futuro de Ucrania sin tener en cuenta los intereses y la seguridad de sus aliados europeos.

El llamado telefónico del Presidente Trump a Vladimir Putin, la semana pasada, también causó consternación. Esta comunicación rompió con la política de aislamiento internacional impuesta a Putin tras la invasión de Ucrania en 2022, una política respaldada mayoritariamente por los países europeos. Este gesto de la administración estadounidense sugiere un cambio de estrategia que podría debilitar la postura europea frente a Rusia. La invasión de Ucrania representó una violación del derecho internacional y un desafío directo al orden de seguridad europeo.

Las reuniones con los nuevos funcionarios estadounidenses sembraron el temor de que Estados Unidos planee retirar miles de tropas de Europa en un plazo que dejaría al continente vulnerable a una Rusia percibida como agresiva. La posible reducción de la presencia militar estadounidense en Europa plantea interrogantes sobre la capacidad del continente para mantener su seguridad y disuadir futuras agresiones. La OTAN, como garante de la seguridad europea, podría verse debilitada por esta reducción de tropas.

Además, existe la preocupación de que el Presidente Trump pueda llegar a un acuerdo con Putin a espaldas de Ucrania y de sus aliados europeos. Esta posibilidad ha generado un sentimiento de desconfianza y la necesidad de que Europa refuerce su propia capacidad de negociación y defensa. La Unión Europea ha proporcionado un importante apoyo financiero y militar a Ucrania desde el inicio del conflicto.

Ante este escenario, los líderes europeos buscan reafirmar su compromiso con la seguridad de Ucrania y con la defensa de sus propios intereses. La reunión en París representa un esfuerzo por coordinar una respuesta unificada y por asegurar que la voz de Europa sea escuchada en cualquier negociación futura sobre el conflicto en Ucrania. El conflicto en Ucrania ha tenido un impacto significativo en la economía europea, especialmente en el sector energético.