La reciente ola de robos a farmacias en São Paulo, Brasil, ha puesto en evidencia un nuevo objetivo para los delincuentes: los medicamentos para la pérdida de peso como Ozempic, Wegovy y Saxenda. Estos fármacos, altamente codiciados por muchos brasileños debido a su efectividad y a la creciente preocupación por la imagen corporal, se han convertido en un botín valioso en un país donde la obesidad va en aumento y el acceso económico a estos tratamientos es limitado. Esta situación refleja una problemática social más profunda, donde la búsqueda de la delgadez y la presión estética impulsan un mercado negro de medicamentos costosos.
La demanda de estos medicamentos ha escalado a tal punto que los asaltos se han vuelto frecuentes, poniendo en riesgo tanto a los empleados de las farmacias como a los clientes.
Según la investigación publicada por The New York Times, los farmacéuticos en São Paulo son conscientes de que cuando los ladrones mencionan “medicamentos del refrigerador”, se refieren específicamente a Ozempic, Wegovy y Saxenda. Estos fármacos, inyectables y diseñados para ayudar en la pérdida de peso, son deseados por muchos brasileños, aunque la mayoría no puede costearlos en un país donde la imagen corporal es una preocupación constante y la obesidad está en aumento.
El costo de estos medicamentos oscila entre 700 y 1,100 reales brasileños por caja, lo que equivale aproximadamente a $120 a $190 dólares. Esta cantidad representa una parte significativa del ingreso mensual promedio en Brasil, que ronda los $300 dólares, lo que hace que estos tratamientos sean inaccesibles para una gran parte de la población. La disparidad económica y el deseo de acceder a estos fármacos han creado un mercado ilegal donde los robos se han convertido en una fuente de suministro.
En uno de los incidentes, David Fernando, un farmacéutico de 36 años, fue amenazado con un arma y despojado de cinco cajas de estos medicamentos. Aunque el asalto lo perturbó, no fue una sorpresa, ya que la misma farmacia había sido blanco de robos similares en dos ocasiones anteriores. Esta situación ha llevado a la contratación de guardias de seguridad para proteger el establecimiento.
Otro incidente involucró un enfrentamiento armado entre la policía y los ladrones en una farmacia cercana, resultando en una mujer herida. Este suceso subraya la peligrosidad de estos robos y la necesidad de medidas de seguridad más estrictas. Como respuesta, la farmacia ha intensificado sus precauciones para evitar futuros incidentes, demostrando la gravedad de la situación y el impacto en la seguridad pública.
La situación en São Paulo es un reflejo de un problema más amplio en Brasil, donde la presión por cumplir con los estándares de belleza y la falta de acceso a tratamientos médicos costosos impulsan la criminalidad. Este fenómeno también se ve influenciado por la alta prevalencia de la obesidad en el país, que afecta a un porcentaje significativo de la población, generando una demanda constante de soluciones para la pérdida de peso. El gobierno brasileño enfrenta el desafío de abordar tanto la inseguridad como las desigualdades en el acceso a la salud para mitigar este problema creciente.




