Fallece a los 54 Eleanor Maguire, experta en memoria conocida por su estudio de taxistas londinenses.

El mundo de la neurociencia lamenta la pérdida de Eleanor Maguire, cuyo trabajo pionero transformó nuestra comprensión de la memoria, especialmente a través del estudio del hipocampo en taxistas londinenses. Su investigación demostró que esta estructura cerebral, crucial para la orientación espacial y la memoria, puede fortalecerse de manera similar a un músculo, desafiando las concepciones previas sobre la plasticidad del cerebro adulto. Maguire falleció el 4 de enero en Londres, a los 54 años, dejando un legado imborrable en la comunidad científica.

La memoria espacial y su representación en el cerebro fueron temas centrales en la carrera de Maguire, marcando un antes y un después en la neurociencia cognitiva.

Según el reportaje de The New York Times, su deceso, ocurrido en una institución de cuidados paliativos, fue confirmado por Cathy Price, colega de Maguire en el U.C.L. Queen Square Institute of Neurology. Diagnosticada con cáncer espinal en 2022, recientemente había desarrollado neumonía, complicando su estado de salud.

Dedicada durante tres décadas a su laboratorio, Maguire se enfocó intensamente en el hipocampo, esa estructura con forma de caballito de mar ubicada en el cerebro, esencial para la memoria y la navegación espacial. Su enfoque meticuloso y persistente la llevó a desentrañar secretos de esta área cerebral, utilizando la resonancia magnética funcional (f.M.R.I.) para observar el cerebro en acción. Gracias a esta tecnología, Maguire descubrió que el hipocampo tiene la capacidad de crecer y que la memoria no es una simple reproducción del pasado, sino un proceso activo de reconstrucción que influye en cómo imaginamos el futuro.

En 1995, mientras realizaba un postdoctorado en el laboratorio del Dr. Chris Frith, Maguire se encontró con “The Knowledge”, un documental sobre aspirantes a taxistas londinenses memorizando las 25,000 calles de la ciudad para aprobar rigurosos exámenes de licencia. Este encuentro fortuito despertó su curiosidad sobre la capacidad del cerebro para la navegación espacial y la memoria a largo plazo, impulsándola a investigar cómo el entrenamiento intensivo modifica la estructura del hipocampo. La investigación de Maguire reveló que los taxistas londinenses, en comparación con individuos promedio, mostraban un aumento significativo en el tamaño del hipocampo posterior, la región asociada con la navegación espacial, y que este crecimiento era proporcional al tiempo que llevaban conduciendo.

El impacto de Maguire en la neurociencia se extiende más allá de sus descubrimientos sobre el hipocampo. Sus estudios sobre pacientes con amnesia, incluyendo aquellos con daño en el hipocampo, proporcionaron valiosas ideas sobre los diferentes tipos de memoria y cómo se almacenan en el cerebro. Su trabajo también exploró la relación entre la memoria y la imaginación, demostrando que las mismas regiones del cerebro que se activan al recordar el pasado se utilizan para imaginar el futuro. En 2003, Maguire y su equipo publicaron un estudio innovador que mostraba cómo los participantes podían crear escenarios imaginarios vívidos, lo que sugiere que la memoria episódica y la imaginación comparten mecanismos neuronales comunes.

Entre sus reconocimientos, Maguire fue elegida miembro de la Royal Society en 2011 y recibió numerosos premios por su destacada contribución a la neurociencia. Su legado continúa inspirando a nuevas generaciones de científicos a explorar los misterios del cerebro y la memoria, y su trabajo sigue siendo fundamental para comprender cómo el cerebro humano se adapta y cambia a lo largo de la vida. Además de su impacto científico, Maguire también fue reconocida por su dedicación a la enseñanza y la tutoría de jóvenes investigadores.