La inteligencia artificial desafíos para los humanos

Por: César Augusto kanashiro Castañeda

La nueva ola de desarrollos tecnológicos avanza por la senda de la inteligencia artificial (IA). Esta “fuerza poderosa” es impulsada por avances en realidad ampliada, reconocimiento de voz y de emociones, algoritmos configuradores de máquinas y plataformas digitales, aprendizaje mejorado, gestión de datos masivos, entre otros.

Los desarrollos de la IA remodelan vidas, interacciones, entornos y de sus implicaciones sociales, culturales, económicas, ambientales, éticas, se ha pasado al impacto sobre el mismo ser humano en aspectos como la memoria, los procesos cognitivos, la longevidad, las capacidades físicas e intelectuales, hasta la afectación y reconfiguración de su condición y naturaleza.

Más allá de una “resignificación cultural”, estos desarrollos delinean una reconfiguración de la cultura humanista como escenario para repensar las subjetividades, el “horizonte de comprensión humana” y de la misma “naturaleza humana”.

En consecuencia, la IA plantea desafíos a disciplinas como la antropología en cuestiones acerca de la condición humana a la psicología en relación con la psicoterapia y la modificación de conductas a la teología en su significado y origen acerca de lo humano a la medicina en relación con el cuidado, el diagnóstico y el tratamiento clínico a los actores educativos en el área de la educación y hasta al periodismo y sus dimensiones profesionales y éticas.

Los desarrollos de la IA avanzan a un ritmo mayor de quienes deberían propender por su formación, la educación, y por su legislación, el derecho. Sin embargo, algunas instituciones han abordado los retos planteados por los desarrollos de la IA. El Reporte 0831 de la Universidad de Stanford (Stone, 2016) consideró los dominios que serán influenciados con estos avances: transportes, servicios de robots en el hogar, cuidado en salud, educación, comunidades de bajos recursos, seguridad pública, empleos y lugares de trabajo, entrenamiento. Ante los desafíos sobre el impacto de la IA en la humanidad, la Universidad de Stanford inauguró el Centro de IA centrado en lo humano, cuya finalidad es desarrollar investigaciones sobre la relación de la IA con lo humano.

Los desarrollos de las ciencias trazan sus avances posteriores y conducen la definición de la IA en primer lugar, como un área multidisciplinar que abarca campos diferentes como matemáticas, lógica, informática, psicología, sociología, economía, ingenierías, neurociencias, biología, estadística, lingüística, entre otras. En segundo lugar y en un sentido amplio, la IA se ha determinado como disciplina relacionada con los sistemas y las tecnologías. En este sentido la definición, quienes la determinan como “disciplina académica relacionada con la teoría de la computación cuyo objetivo es emular algunas de las facultades intelectuales humanas en sistemas artificiales”.

Asimismo, otros investigadores la definen como una “actividad dedicada a crear máquinas inteligentes” con la acepción de inteligencia como la “cualidad que permite a una entidad funcionar de manera apropiada y con previsión en su entorno”, y la abre a un conjunto de ciencias y tecnologías.

En un tercer enfoque se ubican definiciones que relacionan tecnologías, inteligencia(s), sistemas artificiales y mundo de la vida. Como Luckin que articula en su definición algunos de estos aspectos: “sistemas computacionales que han sido diseñados para interactuar con el mundo que le rodea a través de capacidades (percepción visual, reconocimiento de voz) y comportamientos inteligentes (procesamiento y selección de información disponible, toma de decisiones para alcanzar determinado objetivo), que podríamos pensar son esencialmente humanas”.

La interacción de los sistemas de IA con el ser humano es inevitable, su orientación a reconfigurar lo humano es innegable y su influencia en las subjetividades plantea desafíos. La categoría subjetividades se determina en tres sentidos; 1) el sentido de constitución o proceso de formación del sujeto; 2) la intervención del contexto (tiempo y espacio) en la construcción del yo; 3) el influjo del macro-contexto o complejo social, cultural, político con tensiones y contradicciones. La dimensión relacional del ser humano permite referir las intersubjetividades como “el vínculo entre sujetos cada uno con su peculiar identidad, sujetos que precisan reconocerse recíprocamente”, y que se determinan como algo “más que la suma de ellos, porque abre el camino de la libertad”.

Lo humano se enfrenta a nuevos desafíos y riesgos a la espera de propuestas como horizontes para su vivencia en los nuevos escenarios de la IA. Estos nuevos y veloces desarrollos implican otros muchos aspectos que dejan el artículo abierto a nuevas indagaciones: neuroderechos, derechos digitales y tecnoderechos con relación a los nuevos sujetos que ya conviven con estos nuevos sistemas; acuerdos y construcción de pactos de tipo ético, bioético, político y legal para la convivencia con los nuevos desarrollos; respuestas de la biopolítica a nuevas formas de gobernanza; respuestas a los impactos de las IAs en procesos y actores educativos; respuestas de la ética ante el impacto y ante las configuraciones “morales” de estos sistemas de IA.