El ingenio humano ha sido el motor de la evolución tecnológica, pero a lo largo de la historia, algunas invenciones han sido más extravagantes y absurdas que funcionales. Desde máquinas de afeitado masivo hasta zapatos con hélices para caminar sobre el agua, la creatividad sin límites ha dado lugar a inventos que, aunque no lograron triunfar, han dejado una huella imborrable en la historia de la tecnología.
En un mundo cada vez más digital, es interesante volver la mirada a esos artefactos que parecían prometedores, pero que terminaron siendo más un motivo de risa que una revolución tecnológica. Según Juan José Ríos Arbeláez para Infobae.
1. Protector facial contra tormentas de nieve (1939)
En Montreal, Canadá, un inventor anónimo diseñó una máscara de plástico transparente para proteger el rostro de las fuertes tormentas de nieve. La idea era que los ciudadanos pudieran desplazarse sin sufrir el impacto directo del viento y la nieve.
“Este invento está diseñado para evitar el impacto directo de la nieve durante las tormentas”, señalaron los creadores en su momento.
Sin embargo, el diseño resultó poco funcional y estéticamente extraño, lo que impidió su éxito comercial. Hoy en día, esta máscara se ve más como un accesorio de película futurista que como un equipo de protección real.
2. La máquina de afeitado en grupo (siglo XIX)
A finales del siglo XIX, la empresa británica D Merry and Son, en Birmingham, presentó una máquina capaz de afeitar a 12 personas al mismo tiempo. Funcionaba con una serie de cuchillas automatizadas que operaban simultáneamente sobre los usuarios.
El problema era que el invento no consideraba que cada persona tiene rasgos faciales diferentes, lo que aumentaba el riesgo de cortes.
“La máquina de afeitado en grupo podía usarse en 12 personas en simultáneo”, detalló la empresa en su presentación.
Esta idea, que parecía sacada de una película de terror, nunca llegó al mercado de manera masiva, aunque ha sido recreada en programas de comedia para demostrar lo inverosímil que era.
3. Boquilla doble para compartir cigarrillos (1950)
En plena década de los años 50, cuando fumar era una actividad socialmente aceptada, un inventor desconocido diseñó una boquilla de plástico doble que permitía a dos personas fumar un mismo cigarrillo al mismo tiempo.
Aunque podía parecer una idea ingeniosa para compartir entre amigos, en la práctica carecía de utilidad real y parecía más un chiste que un producto serio.
El diseño fue fotografiado en 1955 y hoy se considera un símbolo del humor involuntario en la historia de la tecnología.
4. Zapatos con hélices para caminar sobre el agua (1962)
En 1962, el inventor británico M. W. Hulton presentó un par de zapatos equipados con hélices, diseñados para permitir caminar sobre el agua.
El sistema requería que el usuario realizara movimientos coordinados para mantener el equilibrio y avanzar. Sin embargo, el mecanismo resultó demasiado complicado y no brindaba la estabilidad necesaria para ser una alternativa viable al remo o la natación.
“Este invento se probó en el Grand Union Canal de Inglaterra”, señalaron los medios en la época.
A pesar de su falta de éxito, este invento es un reflejo de la creatividad humana y de la constante búsqueda por desafiar las leyes de la naturaleza.
5. Monociclo motorizado gigante (1930)
En la década de 1930, un inventor italiano diseñó un monociclo gigante de tres metros de altura y 450 kilogramos de peso, impulsado por un motor interno.
El conductor debía inclinar su cuerpo para dirigir y frenar el vehículo, lo que lo hacía extremadamente peligroso e inestable. A pesar de las expectativas de su creador, el invento nunca se popularizó.
“El creador del monociclo lo describió como ‘el vehículo del futuro’, pero nunca alcanzó la popularidad esperada”, según registros de la época.
Hoy en día, este tipo de monociclos han evolucionado con tecnología más segura, pero el modelo original sigue siendo un ejemplo de un intento fallido de revolución en el transporte.
6. Dispositivo para esquiar con bebés (1937)
Jack Milford, un jugador de hockey británico del equipo Wembley Monarchs, creó en 1937 un sistema para esquiar llevando a un bebé sujeto al pecho.
El invento consistía en una especie de cabestrillo que aseguraba al niño mientras el adulto deslizaba sobre el hielo.
“Este dispositivo permitía a los padres disfrutar del esquí sin dejar a sus bebés atrás”, explicó Milford en su presentación.
Sin embargo, el invento generó gran controversia por motivos de seguridad, ya que en caso de una caída, el bebé quedaba completamente expuesto al impacto. Por razones evidentes, nunca se convirtió en un accesorio común en las pistas de esquí.
Conclusión: la tecnología también puede ser divertida
Estos inventos demuestran que la creatividad humana no tiene límites, aunque no siempre con resultados prácticos. Algunas de estas ideas buscaban resolver problemas, pero terminaron siendo más cómicas que funcionales.
Con el tiempo, la tecnología ha avanzado hacia soluciones más efectivas, pero estos inventos siguen siendo un recordatorio de que el error y la experimentación son parte del progreso.
Si bien hoy en día muchas de estas ideas parecen ridículas, es posible que algunos de los dispositivos actuales también sean considerados graciosos dentro de unas décadas. ¿Quién sabe qué nuevas invenciones nos deparará el futuro?




