El Perú atraviesa una crisis política sin precedentes, con seis presidentes en apenas ocho años, una realidad que genera incertidumbre tanto a nivel interno como en la comunidad internacional. Según un reciente informe del Atlantic Council, prestigioso think tank con sede en Washington, DC, el país se encuentra en riesgo de estancamiento económico, a menos que implemente urgentes reformas estructurales.
El análisis, basado en los Freedom and Prosperity Indexes, sostiene que la continua inestabilidad política afecta gravemente la inversión privada, bloquea proyectos de largo plazo y erosiona la confianza en la democracia. La economista experta en América Latina, Liliana Rojas-Suarez, resalta que “la debilidad institucional y la falta de gobernabilidad convierten al Perú en un país impredecible para inversionistas nacionales y extranjeros”. Segun Tomás Ezerskii para Infobae.
Si bien el país logró estabilidad macroeconómica en los años 90, el informe advierte que su falta de liderazgo político y ausencia de reformas estructurales han debilitado sus perspectivas de crecimiento. En consecuencia, el Perú podría quedar atrapado en un ciclo de crisis perpetua, en el que la inestabilidad política impide las reformas necesarias, y la falta de reformas genera aún más inestabilidad.
Crisis institucional: un sistema que perpetúa la inestabilidad
El informe del Atlantic Council enfatiza que la fragilidad institucional del Perú hace prácticamente imposible aprobar leyes sustanciales o implementar una agenda de reformas. La Constitución de 1993, que permite la disolución del Congreso por parte del Ejecutivo y la destitución del presidente por incapacidad moral, ha sido utilizada reiteradamente, generando gobiernos transitorios sin estabilidad.
En este contexto, el informe subraya que “el Perú ha entrado en una fase de crisis política crónica, donde la confrontación constante entre el Congreso y el Ejecutivo paraliza el desarrollo del país”. La falta de acuerdos entre las fuerzas políticas no solo dificulta la gestión gubernamental, sino que deteriora la confianza ciudadana en la democracia.
El Latinobarómetro ubica al Perú entre los países de América Latina con menor credibilidad en su clase política, lo que genera un ambiente propicio para el crecimiento del populismo y el autoritarismo. Rojas-Suarez advierte que “cuando los ciudadanos pierden la confianza en las instituciones democráticas, la búsqueda de soluciones extremas se vuelve más frecuente”, lo que podría llevar al país a experimentar liderazgos más radicales en el futuro.
Desigualdad, informalidad y el riesgo de estancamiento económico
A pesar de haber mantenido baja inflación y estabilidad fiscal, el Perú enfrenta problemas estructurales que limitan su crecimiento. El informe destaca que más del 60% de la fuerza laboral opera en la informalidad, lo que reduce la recaudación fiscal, debilita los servicios públicos y restringe el acceso a empleo de calidad.
Además, las regiones rurales siguen rezagadas, con deficiencias en educación, salud, acceso a agua potable y conectividad. Mientras algunas ciudades disfrutan de servicios y oportunidades laborales, vastos sectores del país siguen atrapados en la pobreza y el subdesarrollo.
El informe alerta que la incertidumbre política también afecta el flujo de inversiones, ya que los capitales privados evitan operar en entornos de inestabilidad. “El sector privado no puede comprometerse con proyectos de largo plazo en un país donde las reglas cambian constantemente”, subraya el documento.
Este escenario hace que el Perú dependa casi exclusivamente de los precios internacionales de las materias primas, lo que lo deja vulnerable a crisis globales. En palabras del informe: “Sin motores internos de crecimiento, el país está condenado al estancamiento económico”.
La transición verde: una oportunidad para salir de la crisis
A pesar del panorama desalentador, el informe del Atlantic Council identifica una posible vía de escape: la transición verde. Perú cuenta con importantes reservas de cobre y litio, minerales clave para la industria de energías renovables, y con un potencial significativo en hidroeléctrica, solar y eólica.
Rojas-Suarez plantea que el desarrollo de estos sectores podría atraer inversión extranjera, generar empleo formal y diversificar la economía, siempre que se implemente una estrategia adecuada. “Si el Perú adopta una agenda clara de transición verde, podría convertirse en un destino clave para la inversión internacional”, sostiene la economista.
Para lograrlo, el informe enfatiza la necesidad de:
- Modernizar la infraestructura para facilitar proyectos de energías limpias.
- Fortalecer los gobiernos regionales para gestionar inversiones sostenibles.
- Promover la formalización laboral, ofreciendo incentivos a pequeñas y medianas empresas.
No obstante, el informe advierte que sin voluntad política, cualquier iniciativa de desarrollo sostenible se verá bloqueada por la crisis permanente del país. “El Perú tiene el potencial de transformarse en un centro de inversión global, pero necesita superar su crisis crónica y encaminar reformas estructurales”, concluye el documento.
¿Qué necesita el Perú para salir de su crisis política?
Los expertos coinciden en que la única manera de romper el círculo vicioso de inestabilidad es a través de un gran pacto nacional, donde los actores políticos acuerden reglas claras para evitar nuevas crisis institucionales.
El informe sugiere algunas reformas clave para estabilizar el país:
- Modificar la Constitución para limitar la destitución presidencial y la disolución del Congreso.
- Fortalecer el sistema judicial para combatir la corrupción y mejorar la seguridad jurídica.
- Impulsar la descentralización con mayor autonomía a gobiernos regionales.
- Reducir la burocracia para facilitar la inversión privada.
Sin estas reformas, el país seguirá atrapado en un ciclo de crisis que solo ahuyentará más inversiones y profundizará las desigualdades.
Un futuro incierto
El informe del Atlantic Council deja claro que el Perú se encuentra en una encrucijada: puede tomar el camino de las reformas y recuperar la estabilidad, o seguir sumido en la crisis política permanente.
Mientras la incertidumbre sigue afectando el crecimiento económico, el tiempo corre en contra del país. La decisión de los actores políticos en los próximos años determinará si el Perú logra romper el ciclo de crisis o queda atrapado en un estancamiento sin salida.




