El presidente Donald Trump, en su retorno a la Casa Blanca, ha firmado una orden ejecutiva para retirar nuevamente a Estados Unidos del Acuerdo de París, el histórico pacto global para combatir el cambio climático. Esta medida coloca a Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, fuera de un compromiso que busca limitar el calentamiento global a 2°C y, preferiblemente, mantenerlo por debajo de 1.5°C.
Trump justificó la decisión calificando el acuerdo como una “estafa climática injusta” y defendió el uso de las grandes reservas de petróleo y gas del país bajo su lema “Drill, baby, drill”. La retirada estadounidense elimina la obligación de reducir emisiones, lo que, según expertos, podría debilitar los compromisos globales y reducir la presión sobre otros grandes emisores como China.
Consecuencias y reacciones
La retirada estadounidense podría impactar significativamente los esfuerzos internacionales para frenar el calentamiento global. Según Laura Schäfer de Germanwatch, este retroceso pone en riesgo la meta de mantener el aumento de temperatura por debajo de los límites establecidos.
China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero, expresó preocupación y reafirmó su compromiso con la transición hacia bajas emisiones de carbono. Mientras tanto, la UE y otros líderes globales podrían asumir un papel más destacado en la próxima conferencia climática COP30 en Brasil.
La medida de Trump, aunque inmediata, requiere un año para oficializarse, lo que significa que Estados Unidos seguirá en el acuerdo hasta principios de 2026.




