En su intervención en el Foro Económico Mundial en Suiza, la presidenta Dina Boluarte presentó un panorama del Perú que contrasta con los desafíos actuales que enfrenta el país. Durante su discurso, aseguró que el Perú ha recuperado su “tranquilidad política, económica y social”, minimizando el impacto del crimen organizado al catalogarlo como un problema “global”. Sin embargo, los datos contradicen esta afirmación: solo en enero de 2025, se han registrado 106 homicidios, mientras que en 2024, el total ascendió a 2,120, lo que posiciona al país con una alarmante tasa de 6 homicidios por cada 100,000 habitantes.
En comparación, países como Argentina (3.8 homicidios por cada 100,000 habitantes) y El Salvador (1.9) muestran cifras notablemente menores, incluso siendo parte de la región más afectada por la violencia.
Negación de la corrupción y datos económicos cuestionados
Boluarte afirmó que su gobierno está libre de corrupción, pero omitió mencionar las investigaciones en su contra, como el caso ‘Rolex’ por cohecho y enriquecimiento ilícito, o los señalamientos hacia su hermano Nicanor Boluarte en el caso ‘Los Waykis en la Sombra’. Además, aseguró que su administración no ha incrementado el gasto público, aunque organismos como el Consejo Fiscal y el Banco Central advierten un aumento del gasto al 3.6% del PBI.
Si bien destacó la estabilidad monetaria y la baja inflación, estos logros corresponden a la gestión del Banco Central de Reserva y no al Ejecutivo. La desconexión entre el discurso oficial y la realidad nacional ha generado críticas hacia la presidenta por proyectar una imagen alejada de los problemas que enfrentan los peruanos.




