Tragedia en Llicua: Huaico arrastra a niña y despierta indignación ciudadana

Vecinos denuncian: Obra mal planificada provoca riesgo de huaicos y causa heridos

Llicua, un distrito golpeado por las fuerzas de la naturaleza, vivió ayer un episodio desgarrador cuando un huaico arrastró a una niña inocente. La menor, tras ser hallada y rescatada por los pobladores, fue trasladada de urgencia al Hospital Regional Hermilio Valdizán. Aunque su situación aún es incierta, el suceso ha despertado una ola de indignación en la comunidad.

Los pobladores de Llicua, quienes cerraron la Carretera Central a la altura del puente Saboy como medida de protesta, responsabilizan directamente al gobernador de Huánuco y a la polémica obra de defensa en Agorragra, liderada por Antonio Pulgar. Según denuncian, esta construcción no solo ha fallado en mitigar los riesgos de inundaciones, sino que ha incrementado la vulnerabilidad de la población al provocar la acumulación peligrosa de agua tras lluvias moderadas.

Crisis generada por la obra en Agorragra

Antes de la implementación del proyecto, los Llicuinos no enfrentaban episodios de huaicos de esta magnitud. Ahora, con cada lluvia, el temor se instala en los habitantes que ven su seguridad comprometida. “Esta obra no es una solución; es una amenaza. Tememos que, con lluvias más fuertes, todo Llicua quede bajo el agua”, expresó un líder vecinal.

El reciente desastre, que pudo haber cobrado la vida de la niña arrastrada por el huaico, ha intensificado la frustración de la comunidad. Los ciudadanos exigen la presencia inmediata de representantes del Gobierno Regional de Huánuco (GOREHCO) para que brinden respuestas claras y soluciones inmediatas.

Un clamor urgente por justicia

La tragedia ha puesto en evidencia la falta de planificación y supervisión en obras públicas de vital importancia. Para los habitantes, la obra de Angoragra no es solo un desperdicio de recursos, sino un atentado contra su seguridad. La comunidad exige la remoción del proyecto y la implementación de medidas que realmente mitiguen los riesgos de desastres naturales.

Este triste episodio es un recordatorio de la necesidad de un liderazgo comprometido que priorice el bienestar de las comunidades vulnerables y de infraestructura pública diseñada con criterios técnicos adecuados para evitar tragedias futuras.