El deplorable estado de las vías terrestres en la provincia de Dos de Mayo ha derivado en accidentes fatales, un problema que no es nuevo y que hemos denunciado repetidamente en este medio. Las carreteras, abandonadas y carentes de mantenimiento, representan un peligro constante para quienes las transitan. Este abandono es responsabilidad compartida entre el Ministerio de Transportes y ProVías Nacional, quienes han fallado en garantizar un trabajo continuo y permanente en la reparación y conservación de estas infraestructuras.
El consejero Rubén Adrián Nolasco ya había advertido sobre esta situación antes de que se produjera la tragedia del pasado 10 de enero. Sin embargo, sus alertas no fueron escuchadas ni por el gobierno regional, ni por ProVías Nacional, ni por el Ministerio de Transportes. La consecuencia fue un accidente devastador: un vehículo cayó al caudaloso río Marañón, arrastrando a las víctimas, cuyos cuerpos aún no han sido encontrados.
Una tragedia evitable y una respuesta insuficiente
La búsqueda de las víctimas ha movilizado a la policía, buzos contratados por las familias y la empresa de transporte implicada, pero hasta ahora no se han obtenido resultados. Mientras tanto, el silencio del Ministerio de Transportes y del gobierno regional es ensordecedor. Esta tragedia no solo evidencia la falta de mantenimiento de las vías, sino también la ausencia de una respuesta efectiva ante emergencias de esta magnitud.
Es cierto que las lluvias intensas y los deslizamientos de tierra agravan la situación, pero estas condiciones no son nuevas ni impredecibles. El problema no radica únicamente en la naturaleza, sino en la falta de previsión y acción por parte de las autoridades responsables.
Llamado a la solidaridad y la acción inmediata
El consejero Nolasco, representante de la provincia de Dos de Mayo, ha alzado su voz en nombre de las familias afectadas, exigiendo apoyo de las autoridades municipales, regionales y nacionales. Estas familias, que viven el dolor de la incertidumbre y la pérdida, merecen una respuesta inmediata y efectiva.
Nos unimos a este llamado urgente, no solo para que se intensifiquen los esfuerzos de búsqueda, sino también para que las autoridades asuman su responsabilidad en la reparación y mantenimiento de las carreteras. Es necesario evitar que tragedias como esta sigan ocurriendo. Los gobiernos, en todos sus niveles, deben actuar de inmediato para garantizar que las vías sean seguras y para proteger la vida de quienes las transitan.




