Guerra por el agua

Increíblemente, un 40 % de la población del país hasta ahora no tiene agua potable. Hace algunas semanas informamos que las aguas del río Higueras han disminuido peligrosamente su caudal y en 20 años, de acuerdo a la tendencia y a los estudios, se secarán. ¿Qué sucederá con las generaciones venideras? Recordemos que la otra gran fuente de agua de esta región, el río Huallaga, sigue siendo contaminado tanto por las mineras formales e informales, como por los desagües, toda la basura y demás desperdicios que inescrupulosos arrojan a las aguas y las riberas. Entonces, si lo que tenemos actualmente lo estamos matando, de aquí a 10 o 20 años en el futuro, ¿de qué fuente de agua beberemos?
Debemos de analizar muy seriamente este tema, al cual, lamentablemente no se le está tomando muy en serio, ni las autoridades ni la población. Somos muy afortunados de vivir en una tierra prodigiosa, pero si no adoptamos nuevos comportamientos y empezamos a cuidar más nuestros recursos naturales, las consecuencias podrían ser fatales.
El agua es un recurso cuya necesidad se sintió debido al fenómeno El Niño Costero en la misma capital. No sería muy extraño que en un futuro cercano nuestra región empiece a carecer también de agua por las sequías. En ese caso, debemos empezar a hacernos la gran interrogante, ¿De dónde captaremos más líquido elemento? Comunidades como las de Umari, han tomado un paso sumamente importante y nos están enseñando el cuidado de este recurso y cómo racionalizarlo para el consumo doméstico y para el uso agrícola.
La reunión de las autoridades en Pachabamba tiene esta finalidad, ahora le falta a las autoridades difundir el uso racional del agua para su sobrevivencia, es la forma de solucionar los conflictos mediante el diálogo y el consenso, de tal manera de poder contar todos de este recurso.