Un fuerte oleaje afecta las costas ecuatorianas, generando estragos en zonas residenciales y llevando a las autoridades a tomar medidas restrictivas para proteger a la población. Según un informe de Renzo Loza para La República, el fenómeno fue advertido por el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), que había previsto un mar agitado para el 27 de diciembre. Las zonas más perjudicadas hasta ahora incluyen Salinas, Manta, y varias playas en la provincia de Manabí.
Zonas afectadas y primeros impactos
En Salinas, uno de los balnearios más conocidos de Ecuador, las autoridades se vieron obligadas a cerrar la avenida Malecón, debido a que el agua, la arena y las conchillas invadieron la calzada, haciendo intransitables algunas áreas.
En Manta, el oleaje también golpeó severamente, causando daños al alumbrado público en la playa El Murciélago. Según los técnicos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR), el mar agitado ha generado un riesgo significativo para los residentes y visitantes.
Manabí y otras regiones bajo alerta
En la provincia de Manabí, varias localidades han experimentado los efectos más agresivos del oleaje.
- Salango, un sector de Puerto López, reportó que las embarcaciones ancladas cerca de la costa fueron sacudidas violentamente por las olas.
- En Crucita, las olas golpearon muros y agitaron embarcaciones menores, provocando incidentes registrados en videos difundidos en redes sociales.
- En Santa Marianita, el agua ingresó a varios restaurantes, causando daños materiales.
- En San Mateo, las olas alcanzaron la carretera, y un pescador desapareció tras el vuelco de su embarcación.
En el archipiélago de Galápagos, el Inocar también reportó agitación marítima, advirtiendo sobre el riesgo de “corrientes de resaca y mayor transporte de sedimentos”, fenómenos típicos durante los periodos de fuerte oleaje.
Prohibición de ingreso al mar
Las playas más afectadas, como El Murciélago en Manta, han sido cerradas para los bañistas. Ricardo Pin, representante de la fundación Salvares, explicó que esta medida busca prevenir accidentes mortales. “El ingreso al mar está prohibido debido a la peligrosidad del fenómeno,” afirmó.
Con el apoyo del Municipio de Manta, se colocaron banderas rojas en las playas una semana antes del evento, advirtiendo a los visitantes sobre los riesgos. Las autoridades locales, junto a la Policía Nacional y técnicos de Control Territorial, se encuentran vigilando las áreas afectadas para garantizar la seguridad de los ciudadanos.
En otras playas como Jaramijó, las olas provocaron el vuelco de embarcaciones, lo que puso en peligro la vida de pescadores locales. Según reportes ciudadanos, la situación en estas áreas sigue siendo crítica, con el riesgo de que los daños se extiendan a infraestructuras cercanas.
Medidas de prevención y recomendaciones
Ante la magnitud del fenómeno, el Inocar y la SNGR han emitido una serie de recomendaciones para los habitantes y visitantes de las zonas costeras:
- Evitar el ingreso al mar hasta que las autoridades lo autoricen nuevamente.
- No acercarse a áreas donde las olas puedan impactar muros o estructuras residenciales.
- Retirar embarcaciones pequeñas de las zonas de anclaje cercanas a la costa.
- Seguir las indicaciones de los equipos de emergencia y respetar las restricciones.
“Las corrientes de resaca y el transporte de sedimentos pueden generar accidentes graves para los bañistas y pescadores,” advierte el comunicado oficial del Inocar.
Impacto en la vida local
El fuerte oleaje no solo ha afectado la seguridad de los residentes, sino que también ha tenido repercusiones económicas significativas.
- Pescadores en San Mateo y Jaramijó han reportado pérdidas debido al vuelco de sus embarcaciones.
- En Santa Marianita, varios restaurantes han sufrido daños materiales por la entrada del agua.
- Las restricciones en playas como El Murciélago han afectado el turismo local, una de las principales fuentes de ingresos en esta época del año.
Un pescador local comentó: “Estos eventos siempre nos dejan sin ingresos. No podemos salir al mar, y lo poco que tenemos lo perdemos con el daño a nuestras herramientas.”
El fenómeno del oleaje anómalo
El Inocar explicó que este tipo de oleaje anómalo puede estar relacionado con eventos climáticos globales como El Niño y el aumento de la actividad oceánica en ciertas regiones del Pacífico. Durante estos periodos, las olas pueden superar los dos metros de altura, generando riesgos considerables en zonas costeras.
“Es importante monitorear constantemente las condiciones marítimas para evitar tragedias,” señaló un experto en oceanografía del Inocar.
Perspectivas a corto plazo
El oleaje en las costas ecuatorianas podría continuar en los próximos días, según las predicciones meteorológicas. Las autoridades mantienen un estado de alerta y monitorean las áreas más afectadas para evaluar los daños y coordinar las labores de limpieza y recuperación.
La situación también ha abierto un debate sobre la necesidad de reforzar las medidas de infraestructura en las zonas costeras para mitigar los impactos de estos fenómenos. “Es crucial invertir en barreras de protección y sistemas de drenaje adecuados para enfrentar futuros eventos climáticos extremos,” sugirió un especialista en gestión de riesgos.




