La propuesta del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de retomar el control del Canal de Panamá ha desatado una fuerte reacción en América Latina. El presidente panameño, José Raúl Mulino, rechazó categóricamente la idea, mientras líderes de México, Colombia, Chile y otras naciones cerraron filas en defensa de la soberanía panameña.
Trump, quien sugirió reducir las tarifas para barcos estadounidenses o devolver la gestión del Canal a EE. UU., calificó los acuerdos históricos como una “estafa”. Mulino respondió contundentemente, recordando que la infraestructura es panameña desde los Tratados Carter-Torrijos de 1977. “Cada metro cuadrado del Canal es y seguirá siendo de Panamá”, enfatizó.
El mandatario panameño defendió las tarifas actuales como necesarias para el mantenimiento y operación del Canal, asegurando que no está bajo el control de ninguna potencia extranjera. Mientras tanto, Trump insistió en sus reclamos, generando tensiones regionales y críticas de expertos, quienes ven estas declaraciones como un intento de explotación imperialista.
Desde Colombia, Gustavo Petro condenó la postura de Trump y destacó la importancia de la autonomía y prosperidad de la región: “No se negociará la dignidad de nuestros pueblos”. La amenaza ha avivado el orgullo nacionalista y la unidad latinoamericana en defensa del Canal y su soberanía.




