El problema mundial de la desigualdad

Por: Denesy Palacios Jiménez
El sociólogo peruano Orlando Plaza, nos dice: “la desigualdad expresa el acceso diferenciado que tienen los individuos y las clases a los recursos tangibles y no tangibles de su sociedad, acceso regulado y legitimado por la forma de organización política, económica, cultural y social de su país”.
Quiero partir agradeciendo al instituto Bartolomé de Las Casas por el envío de su Boletín de la Exclusión al Reconocimiento, en el que nos habla precisamente de cómo la desigualdad ataca a la población mundial, basándose en el informe de OXFAM. La ONG internacional OXFAM dio a conocer que 8 hombres concentran hoy igual riqueza que la mitad de la hu¬manidad, es decir, que 3 600 millones de personas. Ellos son: Bill Gates de Microsoft; Amancio Ortega de Inditex; Warren Buffett mayor accionista de Berkshire Hathaway; Carlos Slim, propietario del Grupo Carso; Jeff Bezos de Amazon; Mark Zuckerberg de Facebook; Larry Ellison de Oracle y Michael Bloomberg, de la agencia de información económica y financiera Bloomberg.
Oxfam agrega que “La riqueza de los súper ricos, que en este informe se definen como las personas que poseen más de mil millones de dólares, ha aumentado enormemente en los últimos 30 años. Los 1810 milmillonarios (en dólares) que aparecen en la lista Forbes de 2016, de los cuales el 89 % son hombres, poseen en conjunto 6,5 billones de dólares, la misma cantidad que la que está en manos del 70 % más pobre de la humanidad. Los milmillonarios son la cara humana del rápido incremento de la concentración en la riqueza y de los crecientes rendimientos del capital (…) Aunque algunos de estos milmillonarios deben su fortuna fundamentalmente al trabajo duro y a su talento y a relaciones clientelares.
Otro dato que trae dicho informe es que: “Los ingresos del 10 % más pobre de la población mundial han aumentado menos de 3 dólares al año entre 1988 y 2011, mientras que los del 1 % más rico se han incrementado 182 veces más (…)”. Para Oxfam “el incremento de la desigualdad económica amenaza con fracturar nuestras sociedades: incrementa la delincuencia y la inseguridad, socava la lucha contra la pobreza y hace que cada vez más personas vivan con más miedo y menos esperanza”. Y señala cuáles considera las principales causas de esta situación de desigualdad extrema que hoy se vive en el mundo: El comportamiento de las grandes empresas “Los salarios en los sectores de baja cualificación, en particular, han caído por debajo de la productividad en las economías emergentes, y se han estancado en muchos países ricos, mientras que los salarios más altos no han dejado de aumentar (…) La presión a la baja sobre los salarios provoca desigualdad, además de tener un elevado coste humano”. Por otra parte, buscan tributar menos, para ello hacen un uso extensivo de los paraísos fiscales y exigen a los países privilegios fiscales para invertir en ellos. “El FMI calcula que la pérdida de recaudación fiscal asciende al 1 % del PIB en los países de la OCDE, y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estima que los países en desarrollo pierden al menos 100 000 millones de dólares anuales, una cantidad que sería más que suficiente para proporcionar educación a los 124 millones de niños y niñas que están actualmente sin escolarizar”.
1.El poder de los más ricos
En los últimos años han aumentado considerablemente su poder de influenciar las políticas públicas de tal manera que éstas, en lugar de estar pensadas en función del bien común se diseñan a su medida para proteger sus intereses y mejorar su rentabilidad.
El hecho de que la economía se base en seis falsas premisas
Estas son: 1) El mercado nunca se equivoca, y hay que minimizar el papel de los gobiernos, 2) Las empresas tienen que maximizar sus beneficios y la rentabilidad de los accionistas a toda costa, 3) La riqueza individual extrema no es perjudicial sino síntoma de éxito, y la desigualdad no es relevante, 4) El crecimiento del PIB debe ser el principal objetivo de la elaboración de políticas 5) Nuestro modelo económico es neutral desde el punto de vista del género, 6) Los recursos de nuestro planeta son ilimitados. Por eso plantea acabar con esta mirada basada en premisas falsas que atentan contra el bien común.
Es decir se requiere con urgencia una economía más humana que responda a las necesidades de las personas y del planeta, y donde los gobiernos deben de preocuparse por el bien común, y que las personas sean valoradas con equidad y sin ningún tipo de discriminación.