La presidenta Dina Boluarte, en medio de un contexto político marcado por la desaprobación, utilizó las redes sociales de la Presidencia para enviar un mensaje de felicitación navideña. Desde el Palacio de Gobierno, la mandataria expresó deseos de paz y unidad para el país. Sin embargo, como detalla Eva Palomino en su informe para La República, la reacción en redes sociales fue inmediata y negativa, con comentarios que cuestionaron su legitimidad y señalaron críticas hacia su gestión.
“Es lo peor del mundo”, “no tiene legitimidad como gobierno” y “el Estado peruano viola los derechos humanos de los extorsionados y los pobres a diario” fueron algunas de las frases recurrentes entre las respuestas de los usuarios.
El mensaje presidencial: unidad y desarrollo
En el video publicado por las redes oficiales de la Presidencia, Boluarte afirmó: “Este 2024 ha sido un año de grandes desafíos, pero juntos hemos logrado poner al país en el camino del desarrollo. Estamos seguros que la unidad seguirá siendo clave el año que viene para continuar impulsando al Perú”. Este mensaje buscó proyectar optimismo y destacar supuestos logros de su administración.
Entre los aspectos que la presidenta subrayó en su mensaje está el control de la inflación, tema que también mencionó días atrás durante la inauguración de una comisaría en Villa María del Triunfo. Sin embargo, esta afirmación generó críticas, ya que numerosos usuarios y analistas atribuyen ese logro al trabajo del presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, y no al Poder Ejecutivo.
“No se puede hablar de desarrollo mientras el país vive una crisis política y social sin precedentes”, comentó un economista en redes sociales, reflejando el sentimiento generalizado de descontento.
Desaprobación histórica: el 3% que marca su gestión
Según una encuesta de Datum publicada por el diario El Comercio, Dina Boluarte registra un 3% de aprobación, la cifra más baja desde que asumió el cargo. Este dato ha sido constantemente utilizado por sus críticos para cuestionar la legitimidad de su gobierno, argumentando que su mandato no refleja la voluntad popular.
“Un gobierno con el 3% de respaldo no puede hablar de unidad ni de desarrollo”, señalaron numerosos usuarios tras la difusión del mensaje navideño. La baja aprobación también refleja el malestar ciudadano frente a las políticas de su administración y su manejo de conflictos sociales, lo que contrasta con el tono optimista del mensaje presidencial.
Silencio y ausencia en actividades navideñas
De acuerdo con información publicada en el portal de Transparencia, la agenda oficial de Dina Boluarte no registra actividades programadas para el 24 y 25 de diciembre, marcando una pausa en su calendario oficial. Este hecho ha sido destacado por críticos que esperaban acciones concretas o iniciativas en fechas importantes como Navidad, especialmente en un contexto de creciente descontento social.
Su última actividad oficial fue el pasado 23 de diciembre, durante la inauguración de la Comisaría de Nuevo Progreso en Villa María del Triunfo. Sin embargo, este evento también generó polémica debido a las estrictas restricciones de acceso impuestas. Tanto vecinos como periodistas fueron alejados del lugar y permanecieron detrás de rejas colocadas a varios metros de distancia de la mandataria y del ministro del Interior, Juan José Santiváñez.
“El simbolismo de una comisaría es importante, pero la forma en que se llevó a cabo este evento refleja el distanciamiento del Gobierno con la ciudadanía”, señaló un analista político, en referencia a las medidas de aislamiento adoptadas en la actividad.
Críticas persistentes: entre la legitimidad y la desconexión
La desaprobación hacia Boluarte no solo se limita a las redes sociales, sino que también es evidente en diversos sectores de la sociedad. Organizaciones civiles, analistas y líderes de opinión cuestionan el enfoque de su gestión, señalando una desconexión profunda con las demandas ciudadanas y un manejo inadecuado de la crisis política y social que atraviesa el país.
El control de la inflación, destacado por la mandataria como uno de los principales logros de su administración, ha sido constantemente desmentido como un mérito del Ejecutivo. “El Banco Central de Reserva del Perú, bajo la dirección de Julio Velarde, es el verdadero artífice de la estabilidad económica en este tema”, comentó un economista en una entrevista reciente.
Además, la falta de actividades concretas por Navidad contrasta con la urgencia de atender problemáticas clave como la inseguridad, el desempleo y los conflictos sociales. “En momentos críticos como este, se espera que el liderazgo presidencial sea visible y proactivo”, expresó un analista político en una columna de opinión.
Reacciones ciudadanas y políticas
El rechazo hacia el mensaje navideño de Dina Boluarte también refleja un problema más profundo: la percepción de ilegitimidad de su gobierno. Desde su ascenso al poder, su administración ha sido cuestionada por la forma en que asumió la presidencia, así como por su manejo de los conflictos sociales y su relación con otros poderes del Estado.
En redes sociales, memes, críticas y comentarios irónicos inundaron las publicaciones relacionadas con el mensaje presidencial. “Hablar de unidad y desarrollo es un sinsentido cuando su gobierno no ha logrado conectar con el pueblo”, escribió un usuario en Twitter, reflejando un sentimiento compartido por muchos.
Por su parte, algunos congresistas de la oposición aprovecharon el momento para reafirmar sus críticas. “La presidenta sigue ignorando la realidad del país. Su mensaje no tiene eco porque su gobierno no tiene legitimidad”, declaró un parlamentario en una entrevista.
Conclusión
El mensaje navideño de Dina Boluarte, lejos de ser una oportunidad para acercarse al pueblo, se convirtió en un recordatorio de los desafíos y tensiones que enfrenta su gobierno. Con una aprobación históricamente baja y un ambiente político cargado de críticas, la presidenta deberá replantear su estrategia de comunicación y gestión si desea recuperar algo de la confianza perdida.
El rechazo masivo a su mensaje navideño subraya la desconexión de su administración con las necesidades y percepciones de la ciudadanía. En un momento en que el país necesita liderazgo y soluciones concretas, la falta de acción visible por parte de la mandataria refuerza las dudas sobre su capacidad para liderar al Perú hacia un futuro más prometedor.




