Werner Salcedo compara al Gobierno de Boluarte con una anémona: “No tiene capacidad de administración”

El Gobernador Regional de Cusco, Werner Salcedo, lanzó severas críticas al Gobierno central y su manejo de los recursos públicos. En declaraciones a RPP Noticias, cuestionó la capacidad de la administración de Dina Boluarte para resolver los problemas del país y utilizó una metáfora contundente al comparar al Ejecutivo con una anémona.

“¿Saben en qué se están convirtiendo los ministerios y el Gobierno central? De lo que es un pulpo, que tiene ocho brazos, hoy se está convirtiendo en una anémona, en donde ya no tiene cerebro, ya no tiene la capacidad de administrar bien. Es el problema del país. Así de simple”, aseveró Salcedo.

El gobernador cusqueño apuntó directamente a la incapacidad del Ejecutivo para gestionar los recursos de manera eficiente, señalando que los problemas nacionales se presentan de forma constante y sin solución, una situación que afecta gravemente el desarrollo de las regiones, especialmente en sectores como turismo, infraestructura y servicios básicos.

La eterna discusión sobre el aforo de Machu Picchu

Uno de los puntos clave abordados por Werner Salcedo fue la discusión en torno al aforo de Machu Picchu, un tema que genera tensiones entre autoridades locales, empresarios turísticos y el Gobierno central. El Gobernador Regional enfatizó la necesidad de un plan de gestión adecuado que permita resolver este conflicto y garantice un equilibrio entre el turismo sostenible y la preservación de la ciudadela inca.

“Lo que queremos nosotros, los Gobiernos Regionales, es que nos den las funciones y los recursos para evitar duplicidad. Así, podemos nosotros hacer que Machu Picchu ya no esté en esta discusión eterna. Lo que estoy de acuerdo es que se tenga un adecuado plan de gestión y que este nos permita determinar cuál es la cantidad efectiva de visitantes que puede soportar Machu Picchu”, comentó Salcedo.

Actualmente, el aforo máximo permitido es de 5,600 visitantes diarios en temporada alta y 4,200 en temporada baja. Sin embargo, sectores empresariales han solicitado incrementar este límite a 7,000, argumentando un aumento en la demanda turística.

La postura del Ministerio de Cultura

El ministro de Cultura, Fabricio Valencia, respondió a las solicitudes de aumento del aforo y descartó esta posibilidad. Según Valencia, la venta de boletos no ha alcanzado el 100% de la capacidad máxima permitida, lo que evidencia, según su interpretación, que no existe una necesidad real de elevar el límite de visitantes.

“No hemos llegado nunca al 100% de aforo. Según la información que manejamos, la venta de boletos tiene un promedio de 75 a 80% del total. Bajo esa lógica no hay necesidad de aumentar el aforo”, declaró el ministro a la prensa.

Además, Valencia manifestó su disposición al diálogo con las autoridades regionales y otros actores involucrados para encontrar soluciones consensuadas, pero insistió en que cualquier decisión debe priorizar la conservación de Machu Picchu como patrimonio cultural y natural de la humanidad.

Descentralización: el pedido de las regiones

Werner Salcedo aprovechó la oportunidad para cuestionar el centralismo del Gobierno y exigir mayor autonomía para los gobiernos regionales. Señaló que la duplicidad de funciones entre el Ejecutivo y las regiones genera ineficiencias y afecta la capacidad de estas últimas para responder a las necesidades de su población.

“Los problemas del país no se resolverán si los gobiernos regionales no reciben las herramientas necesarias para gestionar los recursos directamente. Pedimos funciones claras y autonomía para evitar que todo pase por el Gobierno central, que está saturado y mal organizado”, indicó.

La demanda de mayor descentralización no es nueva. Gobernadores regionales de todo el país han reclamado constantemente por un cambio en el modelo de gestión, argumentando que el centralismo retrasa la ejecución de proyectos e inversiones clave para el desarrollo local.

Impacto del turismo en Cusco: una economía en disputa

El turismo representa uno de los pilares económicos del Cusco, y Machu Picchu es el principal atractivo de la región. Sin embargo, el crecimiento de la demanda turística también plantea desafíos significativos relacionados con la sostenibilidad ambiental, la infraestructura y la calidad de los servicios.

Empresarios del sector turístico han advertido que la limitación del aforo podría generar pérdidas económicas importantes para la región, especialmente tras la recuperación del turismo pospandemia. Sin embargo, organizaciones ambientalistas y expertos en patrimonio cultural han insistido en la necesidad de proteger el entorno natural y arqueológico de Machu Picchu, evitando un turismo masivo que pueda poner en riesgo su conservación.

Críticas al manejo de recursos nacionales

El gobernador cusqueño también señaló que la ineficiencia en la administración de los recursos nacionales afecta no solo al Cusco, sino a todas las regiones del país. Según Salcedo, el Gobierno central debería priorizar una gestión estratégica que permita enfrentar los problemas estructurales del país, como la desigualdad, la falta de infraestructura y los déficits en educación y salud.

“Los recursos existen, pero están mal administrados. El país no necesita más promesas, sino acciones concretas. Si el Gobierno central no tiene la capacidad de gestionar, que nos deleguen las funciones a las regiones”, agregó Salcedo.

Un Gobierno bajo presión

Las declaraciones de Werner Salcedo se suman a una larga lista de críticas que enfrenta el Gobierno de Dina Boluarte. A menos de un año de asumir el cargo, la mandataria ha sido cuestionada por su manejo de la crisis política, social y económica que atraviesa el país.

El centralismo, la falta de resultados concretos y la percepción de desconexión con las necesidades de las regiones han debilitado la imagen del Ejecutivo, especialmente en zonas como el Cusco, donde el sentimiento de abandono y descontento es palpable entre la población.

Conclusión: ¿Un llamado a la acción?

Las críticas de Werner Salcedo ponen en evidencia la necesidad de un cambio en la gestión pública del Perú. Desde la descentralización efectiva hasta la implementación de planes de gestión sostenibles para recursos clave como Machu Picchu, las demandas de las regiones son un reflejo de las falencias estructurales del modelo actual.

En un contexto donde las tensiones entre el Gobierno central y los gobiernos regionales parecen aumentar, la administración de Dina Boluarte enfrenta el reto de demostrar que puede liderar un país diverso y complejo. Mientras tanto, figuras como Salcedo seguirán alzando su voz en nombre de sus regiones, exigiendo no solo recursos, sino también autonomía y un lugar en las decisiones clave para el desarrollo nacional.