Campeonato de fútbol en el Mininter: críticas al ministro Santiváñez por priorizar celebraciones

En medio del estado de emergencia en Lima y Callao, donde la criminalidad y los homicidios no dan tregua, el Ministerio del Interior (Mininter) se encuentra en el ojo de la tormenta tras organizar un campeonato de fútbol para celebrar el 56 aniversario de la institución.

Las imágenes difundidas por Panamericana Televisión muestran a oficiales y suboficiales de la Policía Nacional del Perú (PNP) participando en el evento, realizado en las instalaciones del Mininter en San Isidro. Esta actividad ha sido objeto de críticas debido a la compleja situación de seguridad que atraviesa el país.

El ministro del Interior, Juan José Santiváñez, defendió la actividad calificándola como un “campeonato relámpago” que no afectó las labores de seguridad. Sin embargo, funcionarios de su cartera ofrecieron versiones contradictorias, generando aún más cuestionamientos.

Santiváñez justifica la Copa Mininter

El titular del Mininter aseguró que el torneo tuvo una duración de apenas cuatro horas y que participaron solo policías que estaban de franco.

“La Copa Mininter ha empezado hoy a las 8:00 a.m. y exactamente hace tres horas ha terminado. Es un campeonato relámpago donde ha participado personal de franco”, declaró el ministro desde Palacio de Gobierno.

No obstante, testimonios y videos recogidos por la prensa evidenciaron que también hubo presencia de policías uniformados en el lugar, lo que contradice la versión oficial. Funcionarios del ministerio intentaron evitar que los periodistas grabaran el evento y se dirigieron a los equipos de prensa para solicitar que no registraran la actividad.

Una fuente del Mininter, entrevistada por los medios, admitió que la actividad no fue un evento único.

“Esa es la copa que se está realizando todos los días”, mencionó, dejando entrever que las celebraciones se han extendido más de lo señalado por el ministro.

Críticas desde el ámbito de la seguridad

Expertos en seguridad y exfuncionarios de la PNP consideran inapropiada la realización de actividades recreativas en el contexto actual. El exjefe de la PNP, José Baella, cuestionó duramente esta decisión.

“La realidad nos pide otras cosas. Estamos en un estado de emergencia, y la prioridad debe ser enfrentar la ola de criminalidad que afecta a millones de peruanos. Estas actividades pueden esperar”, comentó Baella.

Por su parte, la presidenta Dina Boluarte ha respaldado al ministro Santiváñez y a la medida del estado de emergencia, señalando que esta ha permitido obtener “resultados concretos”. Sin embargo, las cifras muestran una realidad distinta: 1830 homicidios registrados hasta noviembre de 2024, un aumento de extorsiones y asaltos en la vía pública.

Estado de emergencia: promesas incumplidas y extensión de medidas

El estado de emergencia, que ya cumple 60 días, abarca 13 distritos de Lima y Callao, y recientemente se ha extendido por 45 días adicionales.

“Con esta declaratoria de emergencia, buscamos la presencia de las Fuerzas Armadas en lugares estratégicos para garantizar que las actividades económicas se desarrollen con tranquilidad”, afirmó Santiváñez.

A pesar de estas declaraciones, los resultados visibles son escasos. El ministro había prometido renunciar si las metas del estado de emergencia no se cumplían, pero hasta ahora permanece en el cargo, argumentando que “los resultados hablan por sí solos”.

Polémica por las prioridades del Mininter

La organización del campeonato deportivo pone en entredicho las prioridades del Ministerio del Interior en un momento crítico para la seguridad ciudadana. Mientras las cifras de homicidios y delitos continúan en aumento, la percepción pública sobre la efectividad del estado de emergencia es negativa.

Organizaciones de la sociedad civil y analistas señalan que este tipo de actividades recreativas envían un mensaje contradictorio a la ciudadanía. Para muchos, la imagen de policías jugando fútbol contrasta con las demandas urgentes de un sistema de seguridad desbordado.

El contexto crítico de la seguridad en Lima y Callao

Los ciudadanos de los distritos en estado de emergencia reportan una sensación de abandono. En zonas como San Juan de Lurigancho y San Martín de Porres, consideradas de las más peligrosas, los patrullajes no han sido suficientes para contener la delincuencia.

“Uno sale con miedo todos los días. No importa si hay más policías, los robos siguen. Parece que están en cualquier cosa menos en protegernos”, comentó un vecino de San Martín de Porres.

La inseguridad en Gamarra, uno de los centros comerciales más importantes del país, es otro ejemplo de las falencias en la estrategia de seguridad. Comerciantes y empresarios han denunciado constantes extorsiones por parte de mafias organizadas, que operan incluso en plena luz del día.

Reacciones políticas y sociales

La controversia por la “Copa Mininter” ha generado reacciones en distintos sectores. Desde la oposición política, se exige una explicación al ministro Santiváñez sobre el uso de recursos y personal policial para eventos recreativos mientras el país atraviesa una crisis de seguridad.

Por otro lado, algunos miembros del oficialismo justifican la actividad como una forma de mantener la moral del cuerpo policial.

“La policía también necesita espacios de recreación para mantenerse motivada. Esto no afecta el estado de emergencia”, declaró un congresista aliado del gobierno.

Sin embargo, la opinión pública parece inclinarse hacia el rechazo, considerando que la seguridad ciudadana debe ser una prioridad absoluta.

Un futuro incierto para la seguridad ciudadana

La polémica en torno al campeonato deportivo organizado por el Mininter refleja una desconexión entre las prioridades del gobierno y las demandas ciudadanas. Mientras las cifras de criminalidad continúan al alza y el estado de emergencia parece no dar resultados concretos, las expectativas de la población hacia las autoridades se vuelven cada vez más críticas.

El ministro Santiváñez, respaldado por la presidenta Boluarte, enfrenta un escenario de creciente descontento. Las promesas de cambios efectivos deberán cumplirse pronto si el gobierno desea recuperar la confianza de una ciudadanía que siente que la seguridad es un terreno abandonado por sus líderes.