Lujo en el poder: las joyas de Dina Boluarte en APEC 2024 desatan polémica

En medio de la creciente crisis económica y social que atraviesa el Perú, las joyas de lujo que lució la presidenta Dina Boluarte durante la reciente cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) han generado indignación. Según un informe publicado por el portal Mataperrea y complementado por Luis Paucar para Infobae, la mandataria portó piezas exclusivas de la marca Cartier en eventos oficiales, reabriendo el debate sobre el manejo de su imagen y la transparencia en su gestión.

El lujo en cifras

El 24 de octubre, durante un evento oficial sobre donaciones del régimen chino, Boluarte lució una pulsera de oro amarillo de Cartier, cuyo valor estimado es de 5,200 euros (20,176 soles). Semanas después, el 13 de noviembre, fue fotografiada con un anillo de la misma marca, modelo Alianza Love, valorado en 1,370 euros (5,314 soles), durante la recepción del primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim.

Estas adquisiciones recientes se suman a una pulsera de oro blanco con 204 diamantes, también de Cartier, valorada en 51,000 euros (197,880 soles), que Boluarte usó durante su visita oficial a Alemania en octubre. Este lujo contrasta drásticamente con el contexto nacional, donde el incremento de la pobreza y la criminalidad han puesto en jaque la estabilidad del país.

Joyas y corrupción: el caso ‘Rolexgate’

La controversia actual se da en el marco de una denuncia constitucional por cohecho pasivo contra Boluarte, conocida como el caso ‘Rolexgate’. Esta investigación surgió luego de que se revelara que la presidenta había recibido relojes Rolex y otras joyas de lujo sin declararlas como parte de su patrimonio.

Wilfredo Oscorima, gobernador regional de Ayacucho, admitió haberle entregado estas piezas. Según la Fiscalía, estas donaciones estarían vinculadas a favores políticos, como el incremento de partidas presupuestarias para Ayacucho. Entre 2022 y 2024, esta región presentó 144 solicitudes de presupuesto adicional, de las cuales ocho fueron aprobadas directamente durante la gestión de Boluarte.

Defensas y contradicciones

Tras el allanamiento de su vivienda y Palacio de Gobierno el 30 de marzo de este año, Boluarte declaró ante la Fiscalía por más de cinco horas. Posteriormente, negó públicamente tener relojes o joyas exclusivas y justificó su uso como un préstamo temporal para “representar bien al país”.

“Debo reconocer que fue una equivocación haber aceptado en calidad de préstamo estos relojes de mi amigo Wilfredo Oscorima”, declaró Boluarte en ese momento. También afirmó que las piezas ya habían sido devueltas y que sus accesorios actuales eran de “bisutería fina” o plata. Sin embargo, las recientes apariciones con joyas de alto valor contradicen su declaración, profundizando las sospechas en su contra.

Reacciones y cuestionamientos

El uso de joyas de lujo por parte de una figura pública en un país donde la pobreza afecta al 30.1% de la población, según datos del INEI, ha desatado una ola de críticas. La percepción de un gobierno desconectado de las necesidades de los ciudadanos se ha intensificado con este nuevo escándalo.

“Es inaceptable que, mientras miles de peruanos luchan por cubrir sus necesidades básicas, la presidenta muestre un estilo de vida tan distante. Esto refleja prioridades erróneas y una falta de empatía hacia la población”, señaló la abogada Cecilia Ruiz, especialista en ética pública.

Por su parte, el Ministerio de Economía ha reiterado que el uso de recursos del Estado para fines personales o partidarios constituye una infracción grave. Aunque el gobierno no ha emitido un comunicado oficial sobre las joyas identificadas, las investigaciones en curso continúan sumando presión sobre Boluarte y su equipo.

Impacto político y social

La polémica en torno a las joyas de Boluarte no solo afecta su imagen personal, sino que también pone en riesgo la estabilidad de su gestión. En un momento en que su aprobación como mandataria se encuentra en uno de los niveles más bajos desde que asumió el cargo, estos incidentes alimentan la narrativa de un gobierno desconectado y opaco.

Además, los antecedentes de corrupción en el país hacen que este tipo de casos tengan un impacto especialmente negativo en la confianza pública. Según Transparencia Internacional, el Perú ocupa el puesto 105 de 180 países en el Índice de Percepción de Corrupción 2023, lo que refleja un entorno donde los escándalos políticos son frecuentes y la impunidad, alta.

Un llamado a la transparencia

Mientras la investigación fiscal avanza, la ciudadanía exige respuestas claras y medidas concretas para garantizar que los funcionarios públicos cumplan con los principios de ética y transparencia. Las joyas de Boluarte, más allá de su valor económico, representan un símbolo de desconexión y ostentación que no pasa desapercibido en un país marcado por profundas desigualdades.

En un contexto donde el gobierno enfrenta múltiples desafíos, desde la inseguridad hasta la reactivación económica, este escándalo refuerza la necesidad de priorizar políticas que restauren la confianza de los peruanos en sus instituciones. Dina Boluarte, como figura central de esta controversia, tiene la oportunidad de demostrar su compromiso con estos valores. Sin embargo, el tiempo y las acciones serán los que determinen si logra superar este nuevo golpe a su credibilidad.