En un contexto marcado por el aumento de la violencia y un paro nacional que agita las calles del Perú, el ministro de Transportes, Raúl Pérez-Reyes, ha generado controversia con sus declaraciones durante una entrevista en RPP. Según el informe de Mauricio Muñoz para La República, al ser consultado sobre las pancartas que denunciaban asesinatos en el marco de las protestas, el ministro respondió: “¿A quiénes están matando?”. Esta declaración ha sido ampliamente criticada por diversos sectores, evidenciando la desconexión del Ejecutivo con la percepción ciudadana.
El periodista Martín Riepl, que conducía la entrevista, le recordó al ministro las cifras alarmantes: más de 1.400 homicidios registrados en 2024, de acuerdo con el Sistema de Información de Defunciones (SINADEF), superando los números del año anterior y proyectándose como la cifra más alta de los últimos ocho años. Sin embargo, Pérez-Reyes restó importancia a los datos, argumentando que las pancartas aludían a protestas políticas organizadas por lo que él denominó la “izquierda radical”. “No me retracto. Estas pancartas no se refieren a la violencia urbana que vivimos ahora, sino al contexto de las protestas de 2022”, afirmó.
Protestas y descontento durante el Foro APEC 2024
Mientras el ministro minimizaba los reclamos, la indignación crecía en las calles. Durante el Foro APEC 2024, celebrado en Lima, diversas organizaciones civiles, gremios de transportistas, estudiantes y familiares de las víctimas de la violencia en 2022 se congregaron en marchas multitudinarias. En San Borja, cerca de la sede principal del foro, los manifestantes denunciaron la inseguridad ciudadana, el crimen organizado y la falta de acciones concretas por parte del gobierno.
El segundo día del paro nacional estuvo marcado por un incremento en las movilizaciones. Transportistas, la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), la Asamblea Popular Lima Sur y otras organizaciones lideraron marchas que no solo tuvieron impacto en la capital, sino también en regiones como Ayacucho, Puno, Cusco, Junín, Áncash y La Libertad. Según reportes de la Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías (SUTRAN), al menos nueve carreteras fueron bloqueadas en ciudades como Huánuco, Tarma y Puno.
Los manifestantes levantaron pancartas con frases como “Nos están matando” y “Dina asesina”, exigiendo justicia para las víctimas de la violencia policial en 2022 y una solución al aumento de la criminalidad que afecta al país. Para muchos, estas marchas son una forma de visibilizar problemas que las autoridades han ignorado o minimizado.
La respuesta del ministro y su impacto
Tras el revuelo generado por sus declaraciones, Pérez-Reyes aseguró que sus palabras fueron “malinterpretadas”. En un intento por justificar sus afirmaciones, señaló que se refería específicamente a las protestas políticas y no a la crisis de inseguridad ciudadana. “Esto no es una dictadura, es una democracia”, insistió.
Sin embargo, su postura ha sido percibida como una falta de empatía frente a las demandas ciudadanas y la grave situación de violencia que atraviesa el país. Analistas y líderes de opinión han criticado duramente las declaraciones del ministro, señalando que deslegitiman el clamor de miles de ciudadanos que enfrentan diariamente la amenaza del crimen organizado y la inseguridad en sus comunidades.
Un panorama de violencia alarmante
Los datos del SINADEF confirman una tendencia preocupante: 2024 se perfila como el año más violento de la última década en el Perú. A pesar de la implementación del estado de emergencia en 14 distritos de Lima y Callao desde septiembre, el crimen organizado sigue cobrando vidas. Según el analista Juan Carbajal, entre julio y octubre de este año se registró un aumento del 70% en los homicidios, calificando este periodo como “el más violento del año”.
Mientras tanto, la ciudadanía expresa su hartazgo ante un gobierno que parece priorizar la imagen internacional durante eventos como el APEC, dejando de lado las necesidades más urgentes del país. La falta de respuestas claras y efectivas por parte del Ejecutivo agrava la percepción de abandono y descontento generalizado.
Conclusión
Las declaraciones del ministro Pérez-Reyes no solo han generado polémica, sino que también han puesto de manifiesto la brecha entre el discurso oficial y la realidad que vive el país. En un contexto de crisis de seguridad, protestas multitudinarias y una creciente desconfianza hacia las autoridades, el Perú enfrenta un desafío monumental: atender las demandas ciudadanas y recuperar la confianza de su población.
El Foro APEC, diseñado para mostrar la estabilidad del Perú en el escenario internacional, ha evidenciado, paradójicamente, la profunda desconexión entre el gobierno y la ciudadanía. Las pancartas que Pérez-Reyes desestimó no solo son un grito de protesta, sino también un recordatorio de que la seguridad y la justicia no pueden seguir siendo postergadas.




