El economista y candidato a la presidencia de Perú en 2026, Hernando de Soto, enfrenta controversias debido a su relación con Andrés Hurtado, conocido como “Chibolín”. A pesar de que De Soto ahora intenta distanciarse de Hurtado, en 2021 había reconocido públicamente que el presentador de televisión actuaba como su asesor y destacaba su papel en acercarlo a sectores populares. Sin embargo, nuevas revelaciones en un programa de televisión han expuesto la posibilidad de una presunta red de favores y sobornos en la que estarían involucrados De Soto y otras figuras políticas. Según un informe de Pamela Arroyo para La República.
La controversia estalló cuando un extrabajador de Hurtado declaró en el programa Beto a Saber que el presentador había facilitado “encargos” a favor de De Soto y de Rafael López Aliaga, alcalde de Lima. Estas declaraciones, sumadas a los intentos de De Soto por desvincularse de Hurtado, han añadido presión a su campaña presidencial en la que busca atraer a múltiples partidos bajo una propuesta de gobierno unificada.
La relación entre Hernando de Soto y Andrés Hurtado
Hernando de Soto, conocido por sus posturas sobre la economía de libre mercado, mantiene una imagen de outsider en la política peruana. Sin embargo, la revelación de sus relaciones con Andrés Hurtado, una figura controversial en los medios peruanos, ha generado dudas sobre su independencia. En 2021, De Soto afirmó públicamente que era “un orgullo” tener a Hurtado como asesor, resaltando su capacidad de acercarlo a los sectores más necesitados. Además, en repetidas ocasiones fue invitado al programa Sábados con Andrés, donde aprovechaba la plataforma de Hurtado para promocionar sus propuestas económicas.
Ahora, en medio de las acusaciones, De Soto se ha esforzado por minimizar esta relación, asegurando que solo existían lazos superficiales y que sus “enemigos” buscan crear una falsa conexión basándose en fotografías. Durante una entrevista en el programa Hablemos Claro, De Soto indicó que, en su opinión, Hurtado había apoyado a diferentes figuras políticas en distintos momentos, incluyendo a Martín Vizcarra y a Rafael López Aliaga, lo que, según él, evidencia la falta de exclusividad en su vínculo.
Acusaciones de una red de favores y la declaración de un testigo
El escándalo se intensificó con las declaraciones de un extrabajador de seguridad de Andrés Hurtado en el programa Beto a Saber. Este testigo afirmó que se le había encargado gestionar “encargos” o favores económicos para De Soto y López Aliaga, además de señalar la supuesta participación del exjefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI), José Luis Fernández Latorre, en estas actividades. Según el testigo, Hurtado utilizaba a miembros de su equipo para recoger “encargos” de personajes influyentes, y mencionó explícitamente a De Soto y López Aliaga como beneficiarios.
“En ese tema de mandar a buscar dinero o encargos, no me mandaba a mí, pero a los de seguridad les decía: ‘ve adonde el ‘Chifa’ y recógeme tal encargo’. Es más, (decía) ‘ve a casa de Hernando de Soto y recoge tal encargo, ve adonde Porky y recoge tal encargo’”, relató el extrabajador, generando dudas sobre la legalidad de estos movimientos y su posible relación con actos de soborno.
Hernando de Soto y su respuesta a las acusaciones
De Soto ha respondido a estas revelaciones afirmando que su relación con Hurtado ha sido tergiversada. En una reciente entrevista, el candidato explicó que si bien había participado en el programa de Hurtado, esto fue principalmente para presentar sus ideas y su plan económico, no para establecer una alianza con fines políticos o financieros. De Soto rechazó cualquier tipo de implicación en prácticas de corrupción o favores económicos y manifestó que estos rumores forman parte de un intento de desprestigiar su campaña presidencial.
“Lo que ha ocurrido en sus programas de televisión es que primero, creo que favorecía a (Martín) Vizcarra, después a (Rafael López Aliaga) Porky y en un momento dado le gustó mucho nuestro programa (económico) y entonces participé mucho en sus programas de televisión y el resultado es la foto vincula”, declaró De Soto, buscando distanciarse de Hurtado y alegando que su relación fue meramente circunstancial.
El impacto de las acusaciones en la campaña presidencial de De Soto
Las conexiones de Hernando de Soto con Andrés Hurtado y los testimonios que sugieren una posible red de favores han creado un ambiente de desconfianza alrededor de su candidatura. Este tipo de acusaciones tienen un impacto especial en un contexto político como el peruano, donde los escándalos de corrupción han erosionado la confianza de los ciudadanos en las figuras políticas. Los vínculos con personajes polémicos, como Hurtado, pueden empañar la imagen de un candidato que busca posicionarse como una opción confiable y de cambio.
La postura de De Soto sobre la transparencia y su discurso sobre la necesidad de combatir la corrupción se ven cuestionados por esta controversia, algo que podría dificultar su campaña en el largo plazo. Analistas políticos señalan que, a pesar de sus intentos por minimizar el vínculo con Hurtado, el hecho de haberlo aceptado como asesor en algún momento puede afectar su credibilidad, especialmente entre los votantes que esperan una figura libre de influencias y prácticas políticas dudosas.
La respuesta del entorno político y las investigaciones en curso
Hasta el momento, no ha habido una respuesta oficial del equipo de campaña de Rafael López Aliaga ni de José Luis Fernández Latorre respecto a las acusaciones vertidas en Beto a Saber. Sin embargo, las declaraciones del extrabajador de Hurtado han sido recibidas con inquietud en el ámbito político, y varias organizaciones han solicitado que se investigue la veracidad de los testimonios y se esclarezca si hubo una red de sobornos y favores durante la gestión de Hurtado.
La Comisión de Ética del Congreso y la Procuraduría de la Nación podrían considerar abrir una investigación si estas denuncias llegan a materializarse con pruebas adicionales, aunque hasta ahora no se ha anunciado ninguna medida concreta. Los opositores a De Soto en la carrera presidencial podrían aprovechar esta situación para debilitar su imagen pública, destacando los riesgos de mantener vínculos con figuras polémicas.
Perspectiva de los votantes y futuro de la candidatura de De Soto
Las acusaciones actuales plantean una interrogante sobre la viabilidad de la candidatura de Hernando de Soto. A sus 83 años, De Soto busca liderar una plataforma que represente a diversos sectores de la política peruana, y aunque cuenta con una trayectoria reconocida en el ámbito económico, la controversia en torno a su relación con Hurtado amenaza con desviar la atención de sus propuestas y centrar el enfoque en cuestionamientos éticos.
La desconfianza de los votantes peruanos ante figuras políticas involucradas en escándalos de corrupción es una barrera que De Soto deberá enfrentar si desea mantener su posición como un candidato serio para las elecciones de 2026. Con una carrera que históricamente ha puesto el foco en el desarrollo económico y el combate a la pobreza, esta reciente controversia representa un desafío que podría afectar tanto su campaña como la percepción de su figura en la política nacional.




