El ministro del Interior, Juan José Santiváñez, enfrentó duras críticas de dirigentes del gremio de transportistas, quienes manifestaron su frustración ante la ineficacia de las medidas de seguridad implementadas durante el estado de emergencia. Los dirigentes increparon a Santiváñez en un acto público, cuestionando su falta de resultados y recordándole la promesa hecha públicamente de renunciar si, en un plazo de 30 días, no se lograba un avance en la reducción de la criminalidad.
Este enfrentamiento directo reflejó el creciente descontento de sectores ciudadanos y gremiales ante el aumento de la criminalidad, incluso después de la declaración del estado de emergencia en las principales zonas afectadas por la inseguridad. El gremio de transportistas, particularmente afectado por la ola de extorsiones y robos, exigió al ministro una rendición de cuentas clara respecto al número de muertes y la falta de resultados tangibles. Según un informe de Juan Castro para La República.
La promesa incumplida de renunciar ante la falta de resultados
En septiembre, el ministro Santiváñez declaró en una entrevista para RPP que estaría dispuesto a poner su cargo a disposición si las medidas adoptadas por el Ministerio del Interior no mostraban resultados contundentes. “Yo estoy convencido y creo que esto tiene que resultar necesariamente, y si no fuera así, entonces tendremos que dar un paso al costado”, afirmó en aquella ocasión. No obstante, pasados más de 30 días desde que realizó esa declaración, los gremios y ciudadanos afectados sostienen que no ha habido una mejora visible en la seguridad, y que la criminalidad sigue cobrando vidas.
Uno de los dirigentes del gremio de transportistas, visiblemente frustrado, se dirigió a Santiváñez durante el acto público: “Usted prometió que si en 30 días no había resultados, usted renunciaba. Mi pregunta es y la población se hace, ya pasaron más de 30 días y aún hay cuestionamientos en su gestión. ¿Cuándo piensa renunciar?”. La tensión del momento fue palpable, y los acompañantes del dirigente manifestaron su descontento con fuertes críticas al ministro, recordándole la persistente violencia que aqueja a la ciudadanía.
Una respuesta evasiva y el descontento de la población
Ante los cuestionamientos directos, el ministro del Interior optó por una respuesta que fue percibida como evasiva, indicando únicamente: “Hubieran ido a las reuniones”, comentario que fue rechazado inmediatamente por los asistentes, quienes lo acusaron de incumplir su palabra. Poco después, Santiváñez abandonó el lugar sin hacer una declaración concluyente sobre su promesa de renuncia, lo cual alimentó las críticas de los transportistas y los medios, que describieron su salida como una evidencia de la falta de respuestas efectivas ante la inseguridad.
La falta de resultados en la gestión de Santiváñez no solo ha generado un cuestionamiento público, sino que también ha puesto en entredicho la confianza en el gobierno de Dina Boluarte, quien hasta el momento mantiene su respaldo al ministro. Los líderes gremiales aseguran que la inseguridad en el país ha llegado a niveles intolerables y que la actual administración no ha logrado contener la escalada de violencia que afecta tanto a los transportistas como a ciudadanos de a pie en Lima y en otras regiones.
Estrategia de seguridad y percepción de los ciudadanos
El ministro Santiváñez ha defendido en varias ocasiones su plan de seguridad, asegurando que el gobierno trabaja “absolutamente fuerte” para implementar medidas de control delictivo. Explicó que, en caso de un “escenario absolutamente adverso”, pondría su cargo a disposición de la presidenta Dina Boluarte para que tome la decisión correspondiente. Sin embargo, las declaraciones de Santiváñez han sido consideradas insuficientes por varios sectores de la sociedad, quienes interpretan sus palabras como “retóricas” y vacías de compromiso real.
Diversos expertos en seguridad han criticado también la estrategia actual del estado de emergencia, señalando que el despliegue de fuerzas adicionales y la implementación de medidas restrictivas no han tenido el impacto esperado en la reducción de la criminalidad. La falta de una estrategia clara y de recursos efectivos en las zonas de mayor riesgo ha llevado a que los delincuentes continúen operando, especialmente en sectores vulnerables como el transporte público, donde los choferes y sus pasajeros enfrentan amenazas constantes de extorsión y violencia.
Implicaciones políticas y responsabilidad de la administración Boluarte
La falta de una respuesta clara y efectiva del ministro Santiváñez frente a la ola de violencia e inseguridad podría tener repercusiones políticas significativas para la administración de Dina Boluarte, quien hasta ahora ha mantenido su respaldo al ministro pese a las críticas. La percepción de ineficiencia en el manejo de la seguridad pública podría impactar la imagen del gobierno y disminuir la confianza en su capacidad para proteger a la ciudadanía.
La exigencia de los gremios de transporte de mayor protección y medidas efectivas en la lucha contra la delincuencia refleja un problema estructural en el sistema de seguridad de Perú, que requiere de un enfoque integral y coordinado. Los transportistas, al ser uno de los grupos más vulnerables a la extorsión y a los ataques criminales, representan solo una fracción de los sectores que hoy claman por una mayor seguridad.
Contexto y consecuencias de la crisis de seguridad en Perú
El aumento de la criminalidad en el país ha generado una crisis de seguridad que afecta directamente a la calidad de vida de los peruanos. A pesar de la declaración del estado de emergencia en regiones clave, los índices de violencia no han mostrado una reducción significativa, y los ciudadanos continúan enfrentándose a riesgos en su día a día. En este contexto, las autoridades están cada vez más presionadas para que implementen políticas efectivas y transparentes en la lucha contra la criminalidad.
Para muchos analistas, la situación en Perú requiere de una reestructuración completa del sistema de seguridad, que incluya un incremento en la capacitación y en los recursos destinados a la Policía Nacional, así como un enfoque integral que aborde no solo los síntomas, sino también las causas subyacentes de la delincuencia. El despliegue de militares en las calles, si bien puede funcionar como medida temporal, no representa una solución a largo plazo y puede incluso generar una percepción de militarización que exacerbe la tensión social.
La postura de los gremios y las demandas de los ciudadanos
Los dirigentes de los gremios de transporte, al alzar su voz en contra del ministro Santiváñez, representan a una amplia base de ciudadanos que hoy sienten que el Estado no está cumpliendo con su deber de protegerlos. La promesa incumplida del ministro, según los transportistas, es vista como una falta de compromiso y responsabilidad ante un problema que afecta directamente la vida de miles de peruanos.
El hecho de que el ministro haya optado por retirarse del evento sin responder claramente a los cuestionamientos ha sido interpretado por muchos como una señal de falta de transparencia y de escasa voluntad para asumir su responsabilidad. En una sociedad golpeada por la inseguridad, la confianza en las instituciones y en los líderes es esencial, y las promesas sin cumplir solo contribuyen a la desconfianza y a la desesperanza de los ciudadanos.




