La reciente victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos ha despertado inquietud en América Latina, ante posibles cambios en comercio y migración. En México, si bien el T-MEC sigue siendo clave para el comercio bilateral, persisten temores de fricciones políticas. Argentina, en cambio, ha mostrado respaldo a Trump, con el presidente Javier Milei buscando fortalecer los lazos entre ambos países.
En Brasil, el gobierno de Lula teme el impacto en exportaciones y medio ambiente, ante una posible política proteccionista de Trump. Venezuela, mientras tanto, se muestra abierta a un “nuevo comienzo”, aunque persiste la preocupación por las sanciones.
El Salvador teme una oleada de deportaciones que afectaría a familias dependientes de remesas, y Colombia espera mantener la cooperación antinarcóticos, crucial para su seguridad.
La postura de “América Primero” de Trump impone desafíos a la región, que ahora enfrenta un escenario incierto en sus relaciones con Washington. La región observa cautelosa, mientras analiza cómo podría afectar la política estadounidense sus economías y la estabilidad de sus comunidades migrantes.




