Bolivia enfrenta una severa crisis económica que ha impactado principalmente a los sectores de menores ingresos. Los precios de productos básicos como arroz, papa y proteínas han subido entre 10% y 15% mensual, erosionando el poder adquisitivo de las familias. La situación es visible en La Paz, donde cientos de vehículos forman largas filas para abastecerse de combustible debido a la escasez, resultado de bloqueos y problemas de suministro.
El déficit fiscal del país se sitúa en el 11% del PIB, mientras que la inflación ha alcanzado el 11.3% este año. Además, el tipo de cambio oficial de 6.9 bolivianos por dólar contrasta con el mercado paralelo, donde llega a 11.9. La inestabilidad política también ha agravado la situación, con tensiones entre el presidente Luis Arce y el exmandatario Evo Morales, acusado de abuso infantil.
Los ciudadanos expresan su preocupación ante la falta de soluciones. “El sueldo ya no alcanza; todo ha subido”, comentó Susana, una trabajadora afectada por la crisis. Según el analista José Gabriel Espinoza, la falta de inversión privada y la dependencia del sector público han limitado la recuperación económica. Mientras tanto, el subsidio al combustible sigue generando gastos insostenibles, aumentando la presión sobre las finanzas del país.




