La ciudad de Huánuco, conocida como “Los Caballeros del León”, diseñada originalmente con la elegancia de un tablero de ajedrez, ha visto cómo su estructura y belleza se ha visto totalmente deteriorada con el paso de los años debido al creciente desorden e informalidad en todos los aspectos, y especialmente en el transporte. Este problema representa una amenaza para la colectividad, exponiendo una clara falta de control por parte de las autoridades municipales.
Cada día, las calles se ven invadidas por miles de vehículos, entre autos, combis y microbuses, muchos de estos, con más de 30 años de vida, que toman las calles sin ningún control municipal. Por su puesto es inevitable no mencionar a los trimóviles como uno de los principales actores del caos. La Municipalidad de Huánuco, está colocando bolardos en las calles con zona rígida de Huánuco con el afán de ordenar la ciudad, según han informado. Sin embargo, no está haciendo absolutamente nada para lidiar con los paraderos informales, que son también responsables de este caos vehicular.
La gerente de transporte de la Municipalidad de Huánuco ha reconocido que el problema del tránsito desordenado no se resolverá de un día para otro, afirmando que se necesita tiempo para implementar soluciones. Sin embargo, el proceso ha encontrado obstáculos en el camino, siendo uno de los principales el enfrentamiento con el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi), que ha cuestionado ciertos artículos de las ordenanzas municipales, retrasando la puesta en marcha de medidas que podrían haber contribuido a mejorar el tránsito. Parece que esta gerente tiene un plan de trabajo, que a comparación de sus sucesores, solo ha sido mayor informalidad.
Por otro lado, el caos en las calles también ha empeorado considerablemente debido al comercio informal, que según ofrecimientos del Alcalde, se debió de haber solucionado hace dos meses. Sin embargo, la formalidad sigue igual o peor. Ni que decir que ya estamos a puertas de la Navidad, donde va a haber un mayor incremento de vendedores ambulantes.
Si bien es cierto que el alcalde Jara ha manifestado que su prioridad es el diálogo con los conductores y empresarios del transporte informal, es necesario recordar que la informalidad y la irresponsabilidad no pueden quedar impunes. La anarquía actual no solo perjudica la imagen de la ciudad, sino que pone en riesgo la seguridad de todos sus ciudadanos.




