El club Alianza UDH es el nuevo participante de la Liga 1 del fútbol peruano tras su victoria sobre Santos de Nazca en los dos partidos que definieron el ascenso. En el encuentro de vuelta, la expectativa fue enorme, con más de 20 mil aficionados asistiendo al estadio Heraclio Tapia, aunque no alcanzó su máxima capacidad debido a algunos espacios vacíos en las tribunas laterales. Aun así, esta asistencia es la segunda más alta desde la final de 2010 entre León de Huánuco y la U San Martín.
La venta de entradas comenzó el viernes en la Plaza de Armas, donde largas colas se extendieron hasta dos cuadras, pese a que los precios eran notablemente superiores a los de otros encuentros. El domingo, los alrededores del estadio fueron un caos: filas desorganizadas tanto para comprar boletos como para ingresar, sumado a desorden en las puertas causado por el personal encargado, quienes permitieron el acceso de conocidos sin boleto mientras impedían la entrada a otros.
Se observó también a personas trepando las paredes con escaleras para ingresar por la zona sur, donde inicialmente no había control, hasta que la Policía intervino. Además, revendedores ofrecían entradas a precios elevados, y comerciantes ambulantes vendían camisetas de ambos equipos, haciendo buen negocio. Dentro del estadio, el ambiente fue festivo con hinchas, bandas de música, y la celebración que culminó con el ascenso de Alianza UDH.




