Ciudadana denuncia venta ilegal y desmantelamiento del Club Central

Yaqui Melgar, hija de Manuel Melgar, quien fue administrador del Club Central durante 35 años, ha presentado una denuncia pública contra miembros de la directiva del club. Señala directamente a Cachay Reyes, presidente del club, Leyva Reyes, miembro de la directiva, y Roger Dávila, concesionario del club, como responsables de la venta y desmantelamiento del mismo.

Según Melgar, los mencionados han comenzado a vender los bienes del club sin autorización, incluyendo valiosos cuadros y estructuras, como el techo y la piscina, los cuales fueron construidos con el esfuerzo de su familia. “Mi papá fue el administrador y nunca hemos actuado mal. Hemos hecho la piscina y la loza deportiva, que ahora están siendo vendidas”, declaró Melgar.

Entre los bienes vendidos se encuentran espejos de más de 100 años de antigüedad, así como cuadros al óleo, que según la denunciante, tienen un gran valor histórico. “El techo está valorizado en unos 70 mil soles. Las pinturas tienen más de 100 años, y el señor Roger ha vendido todo sin autorización. Tengo fotos que demuestran el desmantelamiento”, afirmó.

Melgar también acusó a la directiva de no haber sido notificados del desalojo de forma oficial y de haber formado una asamblea irregular con apenas 26 socios, quienes tomaron decisiones sin consultar al resto. “Cuando mi papá le preguntó a Roger por qué estaban desmantelando, él respondió que fue una decisión de la asamblea, pero no hay socios suficientes para tal decisión”.

Yaqui Melgar expresó su preocupación por la salud de su padre, quien es diabético, y de otros familiares que viven en el club. La familia, que residió en el lugar durante décadas, no tiene a dónde ir. “Estamos pidiendo un plazo de un mes para poder desalojar, pero el director del club se niega”, lamentó.

Melgar también denunció que durante los cinco años en los que Roger Dávila fue concesionario, no se rindieron cuentas del dinero recaudado por el alquiler del club, ni se realizaron las mejoras prometidas. “Nosotros somos las víctimas, no ellos. Mi padre no ha recibido ningún pago por su servicio, y ahora nos quedamos sin hogar”, concluyó.