La lucha por el Club Central: La historia cultural de Huánuco en riesgo

El Club Central de Huánuco, símbolo de las actividades culturales y sociales durante el siglo XIX, está siendo víctima de una lamentable decadencia. Este lugar, que alguna vez fue el punto de encuentro de los huanuqueños, ha caído en manos de un grupo de dirigentes que parecen haberlo abandonado, permitiendo que su deterioro se acelere. Bajo la presidencia de César Cachay, el club ha sufrido actos de abuso y destrucción, al punto que ha sido escenario de un conflicto violento por la posesión de su terreno.

Según algunas versiones, problema comenzó cuando, el abogado Freddy Espinoza entregó la administración del club de manera irregular, lo que facilitó la entrada de individuos que, en lugar de proteger el patrimonio cultural, lo han llevado al borde de la ruina. Uno de los mayores conflictos se originó cuando el Colegio Leoncio Prado, legítimo propietario del terreno, intentó recuperar la propiedad a través de un proceso de desalojo. Sin embargo, dicho proceso se ha visto frustrado por la intervención de un grupo de personas de mal vivir, quienes incendiaron parte del local, dispararon al aire e incluso liberaron abejas para dispersar a las autoridades y vecinos presentes.

Lo más alarmante es que este conflicto ocurre a escasos metros de instituciones como la Policía y el Poder Judicial de Huánuco, que, pese a la cercanía, han mostrado una preocupante indiferencia. Este abandono por parte de las autoridades ha permitido que un grupo de delincuentes siga ocupando ilegalmente el Club Central, mientras destruyen su infraestructura, afectando no solo al colegio, sino a la historia y cultura de la ciudad.

Se especula que quienes están desmantelando el club, también estarían intentando quedarse con los 8000 metros cuadrados del terreno a través de maniobras ilegales. Este espacio podría tener un mejor destino, como la construcción de un centro cultural para beneficio de Huánuco, según propuso el director de la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado. No obstante, el interés económico de quienes manejan el club parece prevalecer sobre cualquier consideración cultural o educativa.

A pesar de los intentos de desalojo, el proceso legal se ha estancado debido a la pasividad de las autoridades judiciales y policiales, así como a las amenazas que han recibido algunas de las personas involucradas en el caso. Mientras tanto, estos personajes continúan recibiendo ingresos por el alquiler de los varios locales comerciales que ocupan el terreno.

Lo que está ocurriendo en Huánuco es más que un conflicto de propiedad. Es un ataque a la historia y a la cultura de la ciudad, una demostración de cómo la delincuencia puede destruir el patrimonio bajo la mirada cómplice de las autoridades.