José José

Por: Arlindo Luciano Guillermo
El video, que recorre por las redes sociales, desde el viernes 24 de marzo, es conmovedor. La figura elegante, vital y resplandeciente impresa en nuestra retina, desde hace más de 50 años, contrasta brutalmente con uno flaco, delgado, sin la voz que encandilaba los oídos de América Latina. Convive con la diabetes y ahora sabemos que está atrapado en un cáncer de páncreas. No está moribundo ni en el tramo final. “Estoy listo para enfrentar esta nueva aventura en mi vida”, dice el Príncipe de la Canción (17 de febrero de 1948, Azcapotzalco, Ciudad de México). José José, hijo de tenor de ópera y concertista de piano, es un icono referencial como Cantinflas, Juan Rulfo, Octavio Paz o Frida Khalo.
Entre 1940 y 1950 nació en Méjico, España y otros países, un extraordinario grupo de cantantes: José José (1948), Julio Iglesias (1943) Camilo Sesto (1946) Rafael (1943), Juan Gabriel (1950), Sandro (1945), Juan Bau (1948) José Luis Perales (1945), José Luis Rodríguez El Puma (1943), Manolo Galván (1946). Todos estos cantantes aún tienen la preferencia en radio y televisión y de millones de oyentes.
Las canciones de José José exaltan sentimiento amoroso, conflictos que provocan la relación de pareja, infidelidad, amnesia de amores fugaces, enamoramiento apasionado, distanciamiento de la amada, súplicas del amante a la esquiva mujer que desprecia y se mantiene indolente, celos que perturban la tranquilidad emocional, felicidad de haber encontrado otra oportunidad para amar y posibilidad de vivir sin contratiempos cuando la edad no es un obstáculo. En la memoria de quienes aún creemos en los sentimientos, las emociones y la vigencia del amor, siempre retumbarán El triste, Gavilán o paloma, Lo que no fue no será, Payaso, Vamos a darnos tiempo, Lo dudo, Almohada, Volcán, Si me dejas ahora, Lágrimas, Amar y querer, He renunciado a ti, No me digas que te vas, etc.
Gavilán o paloma es una metáfora. Plantea la relación de antítesis “depredador-presa”. La historia relata el flirteo a una mujer. Al “aprendiz de seductor” le sale el tiro por la culata, de seductor termina seducido, servil, a los pies de la mujer. Dice: “Esa noche entre tus brazos caí en la trampa / cazaste al aprendiz de seductor / y me diste de comer sobre tu palma / haciéndome tu humilde servidor.” En Renunciado a ti hay una exposición de motivos subjetivos para cancelar irreversiblemente la relación sentimental. Lo que no fue no será, precisamente, revela que en la pareja tiene que haber reciprocidad, que todo cansa, tiene límite; cuando se quiere enmendar errores y desatenciones, el sentimiento amoroso muere y se enfría el afecto. En vamos a darnos tiempo encontramos la dialéctica de la relación sentimental de la pareja: no siempre la separación física es distanciamiento definitivo, a veces es necesario oxigenar y decidir con la cabeza fría.
José José (José Rómulo Sosa Ortiz) representa el más puro romanticismo sentimental, repleto de emoción, pasión, desengaño y decepción. El estilo pausado, con voz de barítono lírico, histrionismo en el escenario, revela a un ciudadano que ama a la mujer con sinceridad, también el que se retuerce de celos, amnesia y enfado cuando no hay reciprocidad; ahí está el José José que cancela el pasado y da la bienvenida al nuevo romance.
José José da infatigable batalla contra la adversidad. Podrás cerrar tus ojos algún día, tu voz se puede apagar físicamente, pero tus canciones siempre abrirán nuestros oídos y harán brincar de emoción el corazón; siempre nos recordarás que la vida no solo es esfuerzo físico, muscular, sudar la gota gorda para ganar un sueldo, sino también es escuchar los consejos del corazón, amar a costa de sufrir y desilusionarse en la mitad del camino o al final de la jornada.