Por: Arlindo Luciano Guillermo
El libro inédito de Ribeyro fue el gran acontecimiento literario en la Feria Internacional del Libro 2024; las ventas fueron inesperadas. Ribeyro tiene grandes comunidades de lectores fieles. Julio Ramón Ribeyro es ícono, escritor de culto literario, paradigma, referente imprescindible del cuento peruano. “Los gallinazos sin plumas”, “La insignia”, “El jefe”, “Los cautivos”, “La botella de chicha”, “El banquete”, “Silvio en el Rosedal”, “Los otros”, “Solo para fumadores”, “La juventud en la otra ribera” o “Los merengues” son Ribeyro. Su personalidad y estilo literarios son inconfundibles. Solo Ribeyro pudo haber escrito estos cuentos imperecederos en la memoria del lector. Dice en el Epílogo Alonso Cueto, gran amigo de Ribeyro: “Alguna vez me dijiste que ya no pensabas escribir más. Pensabas que ya habías escrito demasiado. Pero eso era porque sabías que estos cuentos [los cinco inéditos] seguían en algún lugar de tus cajones esperando su momento”.
Se ha publicado Invitación al viaje y otros cuentos inéditos (Alfaguara, 2024. Págs. 137), contiene cinco cuentos que no están incluidos en La palabra del mudo. En la Nota del editor, Jorge Coaguila, el biógrafo de Ribeyro, dice: “Estos relatos fueron hallados en los archivos personales del autor, en la residencia de su viuda [Alida Cordero] en París, ciudad donde los escribió durante la década de 1970. Se encontraron entre papeles inéditos, escritos a máquina, con numerosas anotaciones y -en algunos casos- entre varias versiones correlativas. Sus páginas están numeradas junto a otras sueltas, que configuran más bien ejercicios creativos, episodios, personajes, rutas que evaluó, pero no tomó”. En el Prólogo (“Ribeyro una vez más”), Santiago Gamboa destaca: “Estos cuentos inéditos llevan la profunda impronta de su autor: el corazón de su escritura, el magma ribeyriano. El gran cuentista Ribeyro está ahí, en cada palabra. Al leerlos vuelvo a sentir la certera austeridad de su prosa que atrapa de un modo enigmática, unido a esa sensación de encontrar personajes vivos, reconocibles, que transitan por un momento específico de la vida, zona de transformaciones y conquistas: el descubrimiento, la gran osadía, el cambio”. En el Dosier se publican las imágenes de los “mecanoscritos [seis en total, más un autorretrato] que Julio Ramón dejó ordenados en una carpeta con el título de Cuentos inéditos, en su residencia en París”. Se observa “anotaciones y tachaduras con que el autor va puliendo sus cuentos, pero también las manchas de café y los dibujos que adornan algunas páginas”.
De los cinco cuentos de Invitación al viaje y otros cuentos inéditos, dos tienen la factura extraordinaria que revela el genio de Ribeyro: “Invitación al viaje” (Págs. 25-73) “Monerías. Solicitud al Presidente” (Págs. 87-96); los otros tres “son relatos menores”, que encajan en el escepticismo de Guillermo Niño de Guzmán: “Solo sé que Julio Ramón era muy escrupuloso con lo que escribía. No es que olvidara aquellos cuentos, sino que había decidido que no estaban a la altura. Simplemente decidió no publicarlos”. “Las laceraciones de Pierluca” trascurre en un paisaje costeño. Una cena entre amigos artistas jamás se concretará. Pierluca exhibe vitalidad y entusiasmo por la vida y la amistad. Resulta desconcertante y poco convincente su trágico final ante los ojos de su esposa Iria y sus hijos Enzo y Carlo. “Tomando vuelo se lanzó lo más lejos que pudo, ayudado por el viento, esta vez con los brazos abiertos, la cintura quebrada, dejando al zambullirse un anillito de espuma”. Pierluca jamás emerge del agua. “La celada” y “Espíritus” son cuentos breves vinculados a lo fantástico y sobrenatural. En el primero, las reuniones de dos amigos se tornan en situaciones de interés y desplantes. ¿Quién hizo el movimiento de ajedrez? No se sabe. En el segundo, una reunión de amigos termina en una sesión de espiritismo. ¿Cómo apareció el “estribo estriado”, con la letra F (Fontarabia), “que utilizaron los jinetes de Cajamarca?” Pedro, el espiritista, quiere indagar dónde escondió su fortuna el abuelo Pedro Fontarabia. Están cerca de dos cuentos de Ribeyro: “La insignia” y “Ridder y los pisapapeles”. “Invitación al viaje” (título del poema LIV de Las flores del mal de Charles Baudelaire; el epígrafe es el primer verso del poema “La copa negra” de Los heraldos negros de César Vallejo) relata la incursión temeraria de un adolescente, durante la madrugada, por diversos escenarios de marginalidad, diversión nocturna, personajes siniestros y circunstancias adversas de las que, el protagonista Lucho, sale airoso, pero con sabor a derrota, frustración y lecciones personales. En la carátula del libro se plasma un episodio de la aventura de Lucho, cuando llega a un bar donde contertulios beben, disfrutan, pelean, ejercen poder; ahí están el gordo, el negro, los jóvenes conversadores. Lucho observa perplejo y atónito; con osadía recorre ferias pueblerinas, cantinas marginales e infestadas de gente sombría, alojamientos y burdeles inmundos. En “Monerías” se concentran el absurdo, el sentido del humor y la crítica social. Se asocia a El planeta de los simios (1963), novela distópica de Pierre Boulle. El empresario Américo Diosdado (47) le escribe una solicitud al presidente de la república para pedirle autorización y así exportar monos a los Estados Unidos. Este negocio se frustra por trámites administrativos, fingida protección de la fauna silvestre y escollos burocráticos. Se genera un problema social mayúsculo: cientos de simios cautivos, al no poder ser atendidos, son liberados y se dispersan en la ciudad en busca de comida. Las autoridades presionan a Américo para regresar a esos chimpancés a su hábitat natural, pero la misión es imposible. Los monos “han aprendido rápidamente hasta nuestro idioma”. A Diosdado se le niega una subvención. Dice: “En la granja ya no hay sitio para ellos y, si en estos días la situación no se resuelve, si no se admite que son iguales que nosotros y que tienen derecho a todos los derechos, no respondo de lo que pueda pasar. Yo creo que terminaré por abrir las puertas de sus jaulas y dejar que arrasen la ciudad”. ¿Atenderá la solicitud de Américo Diosdado el presidente?
Invitación al viaje y otros cuentos inéditos es “un acontecimiento no solo literario, sino que está en la esfera afectiva, espiritual y humana de un autor que nos enseñó a leer mejor, a comprender intensamente la vida y a amar aún más la literatura” (Santiago Gamboa). Ribeyro fue el cuentista que leí con pasión e interés. Siempre recuerdo “Al pie del acantilado”: “Nosotros somos como la higuerilla, como esa planta salvaje que brota y se multiplica en los lugares más amargos y escarpados. Véanla como crece en el arenal, sobre el canto rodado, en las acequias sin riego, en el desmonte, alrededor de los muladares. Ella no pide favores a nadie, pide tan solo un pedazo de espacio para sobrevivir”. No encuentro un cuentista -en mi subjetiva preferencia- que embruje poderosamente al lector, sometiéndolo al poder de seducción y persuasión literarias, como lo hace Julio Ramón Ribeyro.




