La campaña de ayuda a los damnificados, auspiciada por las municipalidades de Huánuco, Pillco Marca y Amarilis, además de las diversas parroquias de la Iglesia Católica, tuvo una respuesta positiva.
Tanto la población, como instituciones públicas y privadas están colaborando generosamente con nuestros hermanos de la costa, donando productos como ropa, agua, medicinas, etc. Según informe del Gobierno, los afectados superan los 650 mil y 78 pérdidas humanas hasta el momento.
Las desgracias unen a las personas, tienen a fomentar la solidaridad y la unión. Los huanuqueños hemos reaccionado a este llamado de ayuda, sin embargo, esta ayuda no es suficiente. Aun queda mucho por hacer.
Por otro lado, llama la atención ausencia de los gremios sindicales, de los colectivos y personajes que organizan marchas con cientos de pobladores, colegios profesionales, universidades con sus docentes y alumnos que suman muchos miles, y que aportando un sol cada uno se recolectaría mucha plata para nuestros hermanos en desgracia.
Las lluvias continúan, las emergencias aumentan, las necesidades que tienen nuestros hermanos de Piura, Lambayeque, Trujillo son múltiples. En la Carretera Central en el tramo de Chosica hasta cerca de Ticlio no tienen agua, siguen enterrados por el lodo destructivo de los huaicos.
Los huanuqueños debemos agradecer a Dios por protegernos de estas desgracias, aquí todavía no sufrimos los daños que dejaron más de 150 mil viviendas colapsadas y cerca de un millón de damnificados.
Que sigan las campañas de recolección, somos un pueblo pobre pero generoso, se reconoce el apoyo encontrado, pero podemos dar más.



