Por: Jimmy Alcides Ocaña Reyes
La alta demanda de madera, y el cambio en el uso del suelo forestal contribuyen a la degradación de las propiedades edáficas, afectando negativamente la productividad y biodiversidad de los suelos (Smith et al. 2020; Jones & Clark 2021; Lee et al. 2022; Nguyen et al. 2024). La implementación de sistemas agroforestales (SAF) en áreas de suelo deteriorado es una estrategia crucial pero desafiante en su restauración de propiedades (Brown et al. 2018; White et al. 2021; Patel et al., 2023; Gomez et al. 2024), debido a que las especies forestales enfrentan diversos estreses, como la escasez de agua, nutrientes, y eventos extremos como incendios y pastoreo al ser trasplantadas (Martin et al. 2020). La obtención de plántulas forestales nativas de alta calidad es fundamental, aunque su disponibilidad y producción presentan dificultades (Johnson et al. 2013; Miller & Roberts 2022; Thomas et al. 2024). Especies como la copaiba, shaina y huayruro presentan un rápido crecimiento y buena trabajabilidad (Smith et al. 2020).
El uso de biofertilizantes tiene un impacto positivo en la calidad de los plantones forestales (Kumar et al. 2011; Reddy et al. 2019; Patel et al. 2023). Los plantones de teca (Tectona grandis) mostraron un índice de calidad mejorado al aplicar una combinación de tres microorganismos que individualmente (Kumar et al. 2011). La aplicación de 10 mL de micorrizas arbusculares en el sustrato de plantones de Anthocephalus cadamba resultó en mejores parámetros biométricos comparado con otros microorganismos beneficiosos (Patel et al. 2023). Estos efectos son atribuibles a la alta variabilidad de microorganismos y la dosis adecuada de consorcios microbianos que mejora las características morfológicas (Lee et al. 2019), protege a los plantones de condiciones extremas y factores estresantes (Smith et al. 2018) o proporciona metabolitos diversos (Jones et al. 2022; Wang et al. 2024). Sin embargo, no se encontraron estudios específicos sobre la aplicación de biofertilizantes en la producción de especies forestales de copaiba, chaina y huayruro. En este contexto, el estudio evaluó cómo diferentes dosis de un biofertilizante afectaron la altura, longitud de raíz, relación tallo-raíz, índice de robustez, índice de calidad de Dickson y concentraciones de N, P y K en plantones de dichas especies forestales. El consorcio microbiano, en dosis de hasta 480 mL, aumentó la supervivencia de los plantones de copaiba en un 30%; la shaina (640 mL) y el huayruro (320 mL) incrementaron sus alturas en 10.6 y 7.5 cm, respectivamente; mientras que la dosis de 160 mL mejoró el peso aéreo y radicular del huayruro en más del 100%, datos que se reflejaron positivamente en los índices de calidad. Estos resultados sugieren que el biofertilizante, en concentraciones altas y bajas, es promisorio por mejorar la calidad de plantones forestales nativos, indicando que el uso de biofertilizantes orgánicos locales es una opción viable, económica y ecológicamente amigable para la producción de plántulas forestales.




