En respuesta a la creciente presión militar de China, Taiwán ha ampliado el servicio militar obligatorio y ha mejorado la capacitación de sus reservistas, aunque con reconocidos desafíos y deficiencias. Según el Ministro de Defensa, Wellington Koo, las limitaciones en equipos e instructores están ralentizando la profesionalización necesaria de las fuerzas reservistas.
El gobierno taiwanés busca reforzar sus capacidades defensivas para disuadir a Beijing de cualquier intento de agresión. La reciente extensión del servicio obligatorio a un año y la formación continua de unos dos millones de reservistas son parte de un esfuerzo por crear una fuerza profesional de respaldo que complemente a los 155,000 soldados en servicio activo.
Sin embargo, la participación en estos programas está por debajo de las expectativas, con solo un 6% de los reclutas elegibles participando en el programa de capacitación de 12 meses recién implementado. Además, se ha retrasado la formación en habilidades clave como el manejo de drones y misiles antiaéreos debido a la escasez de participantes.
Este enfoque defensivo ha generado críticas y preocupación internacional, con observadores y ex asesores de seguridad de Estados Unidos instando a Taiwán a acelerar sus esfuerzos de defensa. El escenario actual pone en duda la disposición de Taiwán para enfrentar un potencial conflicto militar con China, subrayando la necesidad de mayor urgencia y eficacia en sus preparativos militares.




