La región de Huánuco ha alzado su voz en un clamor que resuena más allá de sus fronteras, poniendo de manifiesto una problemática que afecta a diversas regiones del Perú: la postergación y desidia de las autoridades nacionales ante la atención de las vías alternas. Esta situación no solo frena el desarrollo local, sino que obstaculiza el progreso nacional en su conjunto.
La frustración de los huanuqueños radica principalmente en la falta de atención a proyectos cruciales de infraestructura vial. La mejora de la carretera central, la culminación de la vía Ambo-Oyón y la integración de la región al proyecto del megapuerto de Chancay no son meros caprichos locales. Son arterias vitales que podrían impulsar el flujo económico y social entre la costa, la sierra y la selva, fortaleciendo la integración nacional y potenciando el desarrollo económico de todo el país.
La postergación de estas obras esenciales refleja una desatención sistemática que va más allá de cualquier intención de protagonismo político de las autoridades locales. Es un síntoma de un problema más profundo: la falta de una visión integral del desarrollo nacional que incluya a todas las regiones por igual.
El verdadero desafío radica en cómo transformar esta frustración en una oportunidad para establecer un diálogo constructivo y duradero entre todos los niveles de gobierno. Es imperativo que las autoridades nacionales reconozcan la urgencia de atender estas vías alternas, no como un favor a Huánuco, sino como una inversión estratégica para el país.
La solución requiere un enfoque integral y colaborativo. Es necesario establecer canales de comunicación directos y permanentes entre las autoridades regionales y el gobierno central. La creación de una mesa técnica multisectorial para evaluar y priorizar los proyectos de desarrollo vial de Huánuco podría ser un primer paso significativo. Asimismo, la implementación de un sistema de seguimiento abierto (a todos los ciudadanos) y transparente de los compromisos gubernamentales garantizaría que las promesas se conviertan en acciones concretas.
El desarrollo equitativo del Perú no puede seguir postergándose. La situación de Huánuco nos presenta una oportunidad para reflexionar sobre nuestro modelo de desarrollo nacional y nos desafía a trabajar unidos por un Perú verdaderamente integrado y próspero para todos.
Es hora de que las autoridades nacionales demuestren con hechos su compromiso con el desarrollo integral del país. La atención a las vías alternas de Huánuco no es solo una necesidad regional, es una inversión en el futuro de todo el Perú.




